La prohibición del uso de símbolos religiosos en Europa, ¿quién discrimina a quién?

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Rafael García Pérez, profersor de Derecho de la Universidad de Navarra y colaborador del proyecto ‘Religión y sociedad civil’ del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) de la Universidad de Navarra, ha realizado unas declaraciones al diario El Tiempo (Colombia) a raíz de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que permitía a las empresas prohibir los signos religiosos. El reportaje se titula ‘Otra batalla perdida del velo islámico en Europa‘. Incluimos la entrevista completa.

Rafael García Pérez, profesor de Derecho de la Universidad de Navarra y colaborador del Instituto Cultura y Sociedad

¿Qué significa para las minorías religiosas la reciente decisión de la Corte Europea de prohibir cualquier signo religioso en los espacios de trabajo?

Con su reciente decisión, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea no ha dado carta de naturaleza a la prohibición indiscriminada y arbitraria del velo islámico o de otros distintivos religiosos en el ámbito laboral. Establece más bien que en determinadas circunstancias la prohibición realizada por una empresa a sus empleados de llevar signos distintivos de sus convicciones religiosas, políticas o filosóficas puede no ser discriminatorio. En el caso particular sometido a su consideración, el Tribunal de Luxemburgo ha entendido que no ha existido discriminación pues existía una norma interna de la empresa que prohibía a todos los trabajadores por igual el uso de distintivos visibles relativos a sus convicciones políticas, filosóficas y religiosas.

Sin embargo, la sentencia es bastante ambigua y no fija un criterio claro para el futuro dejando en manos de las justicias nacionales determinar en cada caso si la prohibición del uso de distintivos religiosos es o no discriminatorio. Para ello deberán tener en cuenta, entre otros factores, la justificación objetiva de las normas internas de las empresas que incorporen este tipo de prohibiciones a partir del fin que persiguen (por ejemplo, dar una imagen de neutralidad ante sus clientes), y de la adecuación de los medios empleados para conseguirlo.

El propio Tribunal de Luxemburgo no deja de llamar la atención acerca de la posibilidad de que en algunos casos la normativa interna de una empresa, siendo aparentemente neutra en sus intenciones, conlleve discriminaciones reales para los seguidores de una determinada religión o convicción. Serán, por tanto, los tribunales de cada país los que valoren la legalidad o no de este tipo de prohibiciones.

¿Por qué las mujeres musulmanas parecen ser las más afectadas cuando se toman decisiones de este tipo que aparentemente apuntan a la neutralidad y laicidad en Europa?

Las razones son variadas. Por un lado, el colectivo mayor de personas que llevan en su exterior prendas que pueden identificarse como religiosas son las mujeres musulmanas. El asunto, sin embargo, no es tan claro, pues para muchas musulmanas el velo no es tanto un signo religioso como una manifestación de modestia y recato.

“Estas medidas impiden la integración de los musulmanes y favorecen los discursos radicales”

Por otra parte, el concepto de laicidad y neutralidad que se defiende en Europa es interpretado de maneras muy diversas. Para algunos, en clara contradicción con la pluralidad de tradiciones constitucionales que coexisten en Europa, laicidad y neutralidad religiosas del Estado casi se identifican con animadversión o al menos indiferencia hacia la condición religiosa de los ciudadanos europeos. Y esta visión lleva a la expulsión de cualquier símbolo religioso del espacio público. Para otros, sin embargo, la laicidad es perfectamente compatible con una visión positiva del fenómeno religioso por parte del Estado y con la acogida y el respeto hacia las convicciones religiosas de los ciudadanos europeos.

El problema surge cuando la primera interpretación, ligada en parte a la historia de Francia, se impone, y los ciudadanos se ven obligados a elegir en el espacio público entre su identidad religiosa y su identidad ciudadana. En estos casos, más que de neutralidad o laicidad del Estado habría que hablar de “confesionalismo laico”. Precisamente porque estamos hablando de esferas diferentes, la exposición de signos religiosos en el espacio público, como es el caso del velo, no tendría porque entenderse atentatorio contra la identidad ciudadana común de todos los europeos, ni contraria a la identificación con los valores constitucionales de igualdad, respeto y pluralismo que presiden la vida pública.

¿Este tipo de decisiones desconocen el vínculo entre religión e identidad?

Las decisiones que llevan de un modo u otro a expulsar al ámbito privado los signos de tipo religioso no solo desconocen el vínculo entre religión e identidad, sino que desconocen la dimensión social y por tanto pública (que no es lo mismo que estatal) de toda religión. Por otra parte, desde un punto de vista meramente político, este tipo de medidas impiden una verdadera integración de los musulmanes en Europa y favorecen la proliferación de discursos radicales, de un signo o de otro, que defienden la incompatibilidad entre Europa y el mundo musulmán y, en general, entre Europa y religión.

Me parece que uno de los retos que Europa presenta en el momento presente es superar un cierto tipo de discurso, propio más de algunos sectores ideológicos del siglo XIX, que se niega a reconocer el pluralismo religioso y cultural de sus ciudadanos y a acogerlo en toda su diversidad en el espacio público.

¿En el contexto actual, la decisión tomada por la Corte Europea abre la puerta a la discriminación?

Mi opinión personal es que en el contexto actual la decisión adoptada por el Tribunal de Justicia de la UE puede favorecer interpretaciones judiciales limitativas de la libertad religiosa en el ámbito laboral. Sin embargo, habrá que esperar para ver la interpretación que los tribunales nacionales realizan de la sentencia del Tribunal de Luxemburgo y del resto de la legislación comunitaria y nacional, pues a ellos les corresponderá decidir qué actuaciones pueden o no considerarse discriminatorias.

When it comes to banning the use of religious symbols in Europe, who discriminates against whom?

Rafael García Pérez, a law professor at the University of Navarra and a collaborator within the Religion and Civil Society project at the University of Navarra’s Institute for Culture and Society (ICS), gave an interview to the El Tiempo newspaper (Colombia) following the European Union’s Court ruling that allowed businesses to ban visible religious symbols. The article is entitled, “Otra batalla perdida del velo islámico en Europa” (The Islamic veil loses another battle in Europe). The full interview is included below.

What does The European Court of Justice’s decision to allow for the prohibition of religious symbols in the workplace mean for religious minorities?

With its recent decision, the European Court of Justice (ECJ) did not given carte blanche to indiscriminately and arbitrarily prohibit the Islamic headscarf or other religious emblems in the workplace. Rather, it states that, under certain circumstances, it may not be discriminatory for a company to prohibit its employees from wearing distinctive symbols that originate in their religious, political or philosophical beliefs. In the particular case before it, the Luxembourg Court ruled that discrimination did not take place because the company set an internal rule that prohibited all workers from wearing visible symbols related to their political, philosophical and religious beliefs.

However, the ruling is rather ambiguous and does not set clear criteria for the future, leaving it to national justice systems to determine in each case whether or not prohibiting the use of religious symbols is discriminatory. In order to do this, they must take into account, among other factors, the objective justification that the company gives for the internal protocol that incorporates this kind of prohibition starting with the end it pursues (for example, to give an image of neutrality to its clients), as well as the appropriateness of the means used to achieve it.

The ECJ itself does not fail to recognize the possibility that, in some cases, a business’s internal rules, seemingly neutral in their intentions, could lead to real discrimination for the followers of a particular religion or conviction. Therefore, national courts will have to assess the legality of particular prohibitions.

Why do Muslim women seem to be the most affected group when making decisions that are geared toward neutrality and secularism in Europe?

The reasons are varied. On the one hand, the largest group of people that wear something that can be identified as religious are Muslim women. The issue, however, is not so clear since, for many Muslims, the veil is not so much a religious sign as a manifestation of modesty and discretion.

“These measures impede the integration of Muslims and favor radical discourses”

On the other hand, the concepts of laicism and neutrality defended in Europe are interpreted in very different ways. For some, in clear contradiction with the plurality of constitutional traditions that coexist in Europe, religious secularism and neutrality on the part of the state are almost identified with animosity or at least indifference towards the religiosity of European citizens. And this vision leads to the expulsion of any religious symbol from the public sphere. For others, however, secularism is perfectly compatible with a positive view of the religious phenomenon on the part of the state and with the reception of and respect for European citizens’ religious convictions.

The problem arises when the former interpretation, linked in part to the history of France, is imposed and citizens are forced to choose between their religious identity and their citizen identity in the public sphere. In such cases, the state cannot be said to be neutral or secular, but rather takes on a kind of “lay confession.” Precisely because we are talking about different spheres, using religious symbols in public space, as in the case of the veil, we do not have to understood their use as an offense against the common citizen identity of all Europeans, nor against the constitutional values ​​of equality, respect and pluralism that govern public life.

Do these types of decisions ignore the link between religion and identity?

Decisions that lead in one way or another to expel religious symbols not only ignore the link between religion and identity, but also ignore the social— and therefore public (which is not the same as the state)— dimension of all religion. On the other hand, from a purely political point of view, such measures prevent the true integration of Muslims in Europe and favor the proliferation of radical discourses, of one kind or another, that defend the incompatibility between Europe and the Muslim world, and, in general, between Europe and religion.

It seems to me that one of Europe’s current challenges is found in overcoming a certain type of discourse, typical of some nineteenth century ideological factions that refused to recognize citizens’ religious and cultural pluralism and to welcome that pluralism in all its diversity into the public sphere.

In the current context, does the European Court’s decision open the door to discrimination?

Personally, I think that, in the current context, the ECJ’s decision may favor judicial interpretations that limit religious freedom in the workplace. However, we should wait for national courts’ interpretations of the ruling and for national and local legislation, since it is up to them to decide what actions are considered discriminatory.

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One thought on “La prohibición del uso de símbolos religiosos en Europa, ¿quién discrimina a quién?

  1. Voy a resumir la sentencia del tribunal de justicia Europeo: Dentro de unos años la religión será prohibida porque afecta a la convivencia de la sociedad europea laica. Al entrevistado voy a recordar que hoy en día se están construyendo mezquitas a la vez que se están destruyendo iglesias en Europa. El discurso radical contra los musulmanes están en los grupos de ultraderecha. Pero la primera religión que está en el punto de mira del Parlamento Europeo es la Católica.

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