“La frustración puede dar lugar tanto a conductas agresivas y destructivas como a síntomas depresivos”

You can read the english version of this post at the bottom of this page.

Mauricio Papini, director del departamento de Psicología de la Universidad Cristiana de Texas, visitó al Grupo Mente-cerebro del Instituto Cultura y Sociedad  para impartir la charla ‘Incentive relativity: Motivation, emotion, and memory’. Papini es experto en neurociencia comparativa de la ansiedad y la frustración en situaciones de pérdida repentina.

En su investigación, observa el comportamiento de las ratas cuando disminuyen la cantidad de sacarosa en su bebida. De este modo, el experto trata de comprender mejor cómo funciona el cerebro de los mamíferos ante la pérdida y el dolor, la capacidad de aprender de la experiencia y la predisposición a tomar opiáceos tras vivencias de pérdida.

Mauricio Papini, investigador de la Universidad Cristiana de Texas, durante un seminario del Grupo mente-cerebro

¿Sobre qué temas está investigando actualmente?

Mi trabajo de investigación gira en torno a temas vinculados con las emociones de pérdida: dolor psicológico, frustración, ansiedad, conflicto, etc. Yo trabajo con modelos animales de estas emociones básicas. Estos modelos nos permiten avanzar en algunos aspectos tales como los efectos de drogas, las funciones de diversas áreas cerebrales, y las bases genéticas de la respuesta a la pérdida.

Gracias a los resultados de la investigación, sabemos que las situaciones de pérdida afectan la percepción del dolor físico y viceversa. Cuando uno sufre una pérdida psicológica, uno se vuelve temporariamente menos sensible al dolor periférico (en la piel, por ejemplo). Pero, además, cuando uno sufre un dolor periférico es mucho más sensible a la pérdida psicológica.

Además, sabemos ahora que la pérdida induce la ingesta de drogas que reducen las emociones negativas, pero que también tienen potencial adictivo. Creemos que el intento por atenuar una emoción negativa asociada a la pérdida puede estar en el origen de la adicción a las drogas.

Por último, estamos desarrollando un modelo del circuito cerebral que se activa cuando un animal experimenta una pérdida. Esto es importante para determinar en los sitios en el cerebro donde se ejecutan las funciones vinculadas con la pérdida, tales como el almacenamiento en la memoria del evento de pérdida.

¿Qué nos indican sus estudios sobre el comportamiento animal cuando la recompensa esperada no llega o llega disminuida?

Estos estudios demuestran que, cuando una recompensa esperada se omite u ocurre en menor cantidad o calidad, hay una respuesta emocional negativa que afecta a la conducta del animal y su fisiología en el momento en que ocurre. Pero, debido al efecto sobre la memoria, tales experiencias pueden afectar también a la conducta futura.

¿Qué aspectos de su investigación en ratones pueden ser de interés para el estudio del comportamiento humano? ¿Nos dirá algo sobre la voluntad de los seres humanos?

Todos los modelos animales, sean de pérdida, cáncer, o enfermedades neurológicas, solo reproducen aspectos puntuales de la condición humana. Por ejemplo, nuestro modelo es en animales y no puede reproducir ningún aspecto vinculado al lenguaje puesto que esta es una capacidad humana.

La utilidad de estos modelos se basa en el hecho de que, tanto morfológica como funcionalmente, el cerebro de los mamíferos es extremadamente conservador. Nuestro cerebro funciona en base a los mismos neurotransmisores, actuando en las mismas regiones y procesando la información de la misma manera que en el cerebro de una rata. La diferencia es que el cerebro humano tiene muchas más neuronas y, tal vez, también tenga algunos aspectos especiales en cuanto a la organización de circuitos corticales.

Mi laboratorio está ocupado en comprender cómo funcionan los sistemas neurales involucrados en la emoción de pérdida. Creemos firmemente que eventualmente este conocimiento se traducirá en una mejor comprensión de las emociones y sus desórdenes y que dará lugar a intervenciones terapéuticas tanto a nivel fisiológico como conductual.

¿Cómo se relaciona la ansiedad y frustración ante la pérdida del premio con los desórdenes de ansiedad?

Muchos trastornos de la ansiedad (como el estrés post-traumático o las fobias) se ven acentuados cuando la persona sufre una pérdida de carácter personal. La frustración, por ejemplo, puede dar lugar tanto a conductas agresivas y destructivas como a síntomas depresivos.

Sabemos tan poco de estas emociones negativas que es difícil comprender todas las conexiones, pero está claro que existen muchos vínculos por estudiar. Por ejemplo, solo en los últimos cinco años hemos comenzado a comprender la conexión entre pérdida y adicción a nivel experimental.

¿Hay alguna base neuronal que permita detectar desordenes de ansiedad?

Sabemos que los trastornos de la ansiedad se pueden corregir, al menos parcialmente, por medio de fármacos. Esto sugiere que hay algunas limitaciones en los sistemas neuroquímicos que estos fármacos están corrigiendo.

Algunos trabajos nuestros sugieren que los animales que son más sensibles a la pérdida podrían tener una deficiencia en su sistema de opioides endógenos. Los opioides son neuromoduladores que regulan tanto el dolor físico (analgésicos) como el dolor psicológico de pérdida. Sabemos que hay una variación genética en los componentes del sistema opioide, pero aún no sabemos hasta qué punto, por ejemplo, ciertas experiencias tempranas pueden determinar cómo responderá el sistema a un evento de pérdida en el animal adulto.

Como este, hay muchos temas abiertos por nuestro trabajo y el de muchos otros colegas. Hay mucho por hacer trabajando en equipo con expertos en diferentes disciplinas y en proyectos que involucran varias instituciones.

 

“Frustration can lead to both aggressive and destructive behaviors, as well as depressive symptoms”

Mauricio Papini, the Director of the Department of Psychology at Texas Christian University, visited the Mind-Brain Group at the Institute for Culture and Society to give a talk on Incentive Relativity: Motivation, emotion, and memory. Papini is an expert in comparative neuroscience of anxiety and frustration in situations of sudden loss.

In his research, he observes the behavior of rats when decreasing the amount of sucrose in the liquid fed to them. In this way, the expert tries to better understand how the mammalian brain works in the face of loss and pain, the ability to learn from experience and the predisposition to take opiates after experiences of loss.

Mauricio Papini, researcher from the Texas Cristian University at his conference with the Mind-brain Group

What are your current research topics?

My research revolves around issues related to the emotions of loss: psychological pain, frustration, anxiety, conflict, etc. I work with animal models of these basic emotions. These models allow us to advance in some aspects, such as the effects of drugs, the functions of diverse brain areas, and the genetic bases for the response to loss.

Thanks to the results of this research, we know that situations of loss affect the perception of physical pain and vice versa. When one suffers a psychological loss, one becomes temporarily less sensitive to peripheral pain (on the skin, for example). But, in addition, when one suffers peripheral pain, one is much more sensitive to psychological loss.

In addition, we now know that loss can prompt the use of drugs that reduce negative emotions, but that also have an addictive potential. We believe that the attempt to mitigate a negative emotion associated with loss may be at the root of drug addiction.

Finally, we are developing a model of the brain circuit that is activated when an animal experiences loss. This is important to determine the sites in the brain where the functions linked to loss are executed, such as memory storage of the event when loss happened.

What do your studies tell us about animal behavior when an expected reward does not appear or is diminished?

These studies demonstrate that when an expected reward is omitted or occurs in lesser quantity or quality, a negative emotional response arises that affects animal behavior and physiology at the time it occurs. But because of their effect on memory, such experiences may also affect future behavior.

What aspects of your research on mice may be of interest to the study of human behavior? Will it tell us anything about the will in human beings?

All animal models, whether of loss, cancer, or neurological diseases, only reproduce specific aspects of the human condition. For example, our model is for animals and cannot reproduce any aspect linked to language since this is a human capacity.

The utility of these models is based on the fact that, both morphologically and functionally, the mammalian brain is extremely conservative. Our brain works on the basis of the same neurotransmitters, acting in the same regions and processing the information in the same way as in the brain of a rat. The difference is that the human brain has many more neurons and, perhaps, it also has special features in the organization of cortical circuits.

My lab is busy understanding how the neural systems involved in the emotion of loss work. We firmly believe that eventually this knowledge will translate into a better understanding of emotions and their disorders, which will lead to therapeutic interventions, both physiologically and behaviorally.

How are anxiety and frustration related to the loss of reward in the case of anxiety disorders?

Many anxiety disorders (such as post-traumatic stress or phobias) are accentuated when a person suffers a loss of a personal nature. Frustration can lead to both aggressive and destructive behaviors, as well as depressive symptoms.

We know so little about these negative emotions that it is difficult to understand all the connections, but it is clear that there are many links to study. For example, only in the last five years have we begun to understand the connection between loss and addiction at the experimental level.

Is there any neuronal basis for detecting anxiety disorders?

We know that pharmaceuticals can correct anxiety disorders, at least partially. This suggests that there are some limitations in the neurochemical systems that these pharmaceuticals correct.

Some of our research suggests that animals that are more susceptible to loss may have a deficiency in their endogenous opioid system. Opioids are neuromodulators that regulate both physical pain (analgesics) and the psychological pain of loss. We know that there is a genetic variation in the components of the opioid system, but we still do not know to what extent, for example, certain early experiences can determine how an animal’s system will respond to a loss event in adulthood.

Like this question, our work, and that of many other colleagues, has opened up many topics. There is still a lot to be done by working in teams with experts in different disciplines and projects involving several institutions.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s