El discurso de los desencantados

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Este artículo se publicó originalmente en la Revista Amigos en su edición de abril/junio de 2017.


El demos (pueblo) en el imaginario de la nueva política: el debate sobre la voluntad popular en el discurso público de Europa”, proyecto de investigación del Instituto Cultura y Sociedad.

Donald Trump es populista. Pablo Iglesias, Marine Le Pen y Farage son populistas. Populista es aquel que defiende los intereses del pueblo. Hay populismo de izquierdas y populismo de derechas. Puede sonar un poco confuso, pero, como lo ha dicho ya el líder de Podemos, el populismo es más un momento que una posición política. Y ahora es el momento de hacer caso a los desencantados e ir contra el establishment.

El fenómeno es reciente y todos estos nuevos actores políticos parecen seguir una línea de discurso común, se han radicalizado en mayor o menor medida. No está siendo fácil clasificarlos con términos tradicionales, lo cual sugiere que ha habido cambio. Sin embargo, éste aún recibe poca atención crítica por parte de los lingüistas. El equipo que dirigen las filólogas e investigadoras del ICS, Ruth Breeze y Carmen Llamas, se dedicará a analizar los discursos de distintas formaciones políticas de Europa surgidas en los últimos años.

Sus objetivos principales son identificar las distintas maneras de entender y (re)articular el concepto de demos y encontrar los términos más utilizados relacionados con este concepto. Con esto, el proyecto pretende ser útil para comprender los nuevos discursos políticos y para el diseño de futuras políticas de integración europea.

Hablamos con Carmen Llamas para que nos cuente un poco más sobre el proyecto.

¿En qué puntos puede ser distinto el discurso de antes y el de ahora?

Pueden ser distintos en dos niveles: que solo cambien el contenido, es decir las cosas que reclaman y reivindican, o que cambien las formas, si han pasado de ser más moderados a más agresivos, por ejemplo.

Para ver esto, ¿qué partidos tienen pensado estudiar?

Tenemos en mente todos los que tengan ese carácter reciente. En Francia, por ejemplo, nos interesa el Frente Nacional, en Inglaterra, el UKIP; en Alemania, el AFD, en España, Podemos; aunque también queremos analizar los discursos de otras formaciones. Otro país que incluiremos en la investigación es Bélgica. El equipo quiere crecer con personas especializadas en cada país. Con los últimos acontecimientos en Estados Unidos se abre un campo interesante, pero nuestro proyecto está centrado en Europa, quizá lo usemos solo de referencia, por sus puntos en común con muchas formaciones europeas.

¿Con qué tipo de material trabajarán?

Con todo lo que pueda haber. Los manifiestos fundacionales nos interesan, también las intervenciones de los que ya han llegado al congreso, entrevistas, sus discursos en los mítines. Tenemos que concentrarnos mucho en el contexto también, pues el discurso que den en el congreso puede ser transmitido de manera distinta en prensa. Aun así, nos interesa todo lo que digan.

Todo para el pueblo

El término populismo no está claro en sí mismo, todas las formaciones políticas apelan al pueblo de una forma u otra. Ese pueblo al que se dirigen, además, es muy distinto. Esto quizá dificulte la labor del equipo del ICS.

¿Qué opina de la ambigüedad del término “populismo”?

El populismo defiende los intereses del pueblo y el pueblo es muy heterogéneo. Nosotros intentaremos ver cómo la voluntad popular se representa en los nuevos partidos, cómo se dirigen a ese “pueblo”. Nos interesa cuál es su vocabulario, por ejemplo, o qué es lo que reivindican y cómo lo transmiten. Por ejemplo, en el caso español algunos partidos usan la palabra “pueblo” directamente, otros hablan más de “ciudadanos” y luego hay un término muy genérico, que un partido más convencional no utilizaría, que es “la gente”.

¿Realmente dice algo el optar por el término “gente” en lugar de “ciudadanos”?

Sí, claro, es diferente. El término “ciudadano” es mucho más técnico, tiene un significado jurídico determinado, está más trabajado y pensado. Una palabra como “gente”, “gente” somos todos, atiende más a lo emocional, no es un término técnico sino que es de la calle, lo utilizamos todos y es más abarcador. Entre uno y otro la diferencia es clara, lo que queremos estudiar es por qué y en qué contexto se utilizan.

Luego está el término “pueblo”, que vamos a estudiar en diferentes lenguas, pues tiene unas connotaciones determinadas. En español puede estar relacionado con las clases obreras, en alemán (volk) tiene una connotación casi espiritual y que se relaciona con el nacionalismo. Esto, por ejemplo, lo está estudiando una persona del equipo especializada en el discurso político alemán. Muchos reclaman que la palabra “volk” está siendo muy usada por el discurso nacionalista, pero es una palabra que antes no tenía estas connotaciones. Al final, muchas palabras terminan adquiriendo su connotación dependiendo del discurso en el que más se utilicen.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante una intervención parlamentaria. EFE

La rebelión sentimental de las masas

Donald Trump está lejos de abrazarse ideológicamente con Tsipras o Pablo Iglesias. Sin embargo, a la hora de pronunciar un discurso, tienen más en común, por la forma, de lo que parece. Un discurso que va al meollo de la cuestión, que atrae a primera vista y que no hace pensar demasiado en los contenidos complejos. Ortega y Gasset no se equivocaba al afirmar que el gran problema es la rebelión sentimental de las masas, la emoción es lo que les mueve. Y estos grupos políticos no lo han pasado por alto.

¿Por qué estos grupos populistas apelan tanto a lo emocional?

Por esa necesidad de “enganchar” con sus públicos, su característica principal es lo emocional. Son partidos políticos nuevos que tienen que atraer un electorado o buscarse uno nuevo, hacerse un hueco. Se les hace necesario crear un discurso que sea atractivo para la gente o que sea diferente, y muchas veces es esto último por lo que les votan. Otra es la estrategia de decir las cosas de manera directa, como es el caso de Donald Trump: frases cortas, muy claras, muy directas. Nada de retóricas complejas, razonamientos demasiado profundos. De todas formas, hay variaciones y no se puede equiparar a todos estos partidos, justo lo que queremos ver con la investigación son sus particularidades. Pero lo emocional está claro. Muchas veces es esto último por lo que les votan. Alguna vez me han argumentado sobre por qué votar a un determinado partido con lo de “no lo sé, pero es diferente, estoy cansada de lo de siempre”.

Aparte del componente emocional, ¿de qué otra forma fortalecen su discurso?

Hay una cosa que está muy clara: la idea de considerar a los otros como fuerzas contra las que hay que luchar, crearse un enemigo y a partir de ahí construir un discurso. Para unos son los inmigrantes, para otros los privilegiados. El foco es distinto, pero el tipo de discurso que construyen en este sentido es el mismo.

Estos grupos saben a qué electorado se dirigen…

Sí, son conscientes de la heterogeneidad de su público. Por eso mismo usan discursos simplificados, más emocionales y que tratan de llegar a un grupo muy amplio a pesar de que en ese grupo haya personas muy distintas entre sí. Antes eso no ocurría, el electorado de un determinado partido solía ser homogéneo, solo con algunas variantes. Ahora se trata de atraer simplemente, por ejemplo, a la población desencantada y descontenta. No escogen un electorado con características muy concretas, sino uno con ganas de “cambiar las cosas”. ¿Cambiar qué exactamente? Eso ya no se sabe muy bien. Pero con sus palabras proyectan el cambio y ahí entra nuestra investigación.

 

The discourse of the disenchanted

This article was originally published in Spanish in Amigos magazine in its April/June 2017 edition.

The Demos (people) in the Imaginary of New Politics: The debate on popular will in Europe’s public discourse,” a research project from the Institute for Culture and Society

Donald Trump is a populist. Pablo Iglesias, Marine Le Pen and Farage are populists. A populist is defined as someone who defends the interests of the people. There is left-wing populism and right-wing populism. It may sound a bit confusing, but, as the Podemos leader has already said, populism is more of an opportunity than a political stance. And now there’s an opportunity to listen to the disenchanted and go against the establishment.

The phenomenon is recent and all these new political actors seem to follow a similar discourse with more or less radicalization. It is not easy to classify them in traditional terms, suggesting that a shift has occurred, but this shift has yet to receive much critical attention from linguists. ICS researchers, including Ruth Breeze and Carmen Llamas, will focus on discourse from the different European political lines that have emerged in recent years.

They principally aim to identify different ways of understanding and (re)articulating the concept of demos and to find the most frequently used terms related to this concept. The project ultimately aims to contribute to the understanding of new political discourses and to the design of future European integration policies.

We talked to Carmen Llamas to tell us a bit more about the project.

How is discourse from different from before?

It may be different on two levels: parties may just change the content, i.e., what is demanded or sought after, or they may change the form if they go from being more moderate to more aggressive, for example.

To understand this, what parties will you study?

We want to study more recent parties. In France, for example, we are interested in the National Front, in England, the UKIP, in Germany, the AFD, in Spain, Podemos, although we also want to analyze discourse from other contexts. We will also include Belgium in this research. We plan to include experts with specialized knowledge of each country. With recent developments in the United States, an interesting field of study has opened up, but our project is centered on Europe. We will perhaps use the American case as a reference to highlight its commonalities with many European contexts.

What kind of material will you all work with?

With whatever we can find. Foundational manifestos interest us, as well as speeches from current congress members, their interviews and speeches at meetings. We have to focus a lot on the context too because the press can convey a speech given at congress in a different way. Even so, we are interested in everything they say.

Everything for the people

The term populism is not clear in itself; all its different political manifestations appeal to the people in one form or another. Each group of people, however, is very different, which may present a difficulty for the ICS research team.

What do you think of the ambiguity of the term “populism?”

Populism defends the interests of “the people,” who ultimately are very heterogeneous. We aim to examine how the popular will is represented in new political parties, how they address the “people.” We are interested in their vocabulary, for example, and what they claim and how they convey their message. For example, in the Spanish case, some parties use the word “pueblo” directly, others speak more of “citizens” and then there is a very generic term, “la gente” (the people), which a more conventional party would not use.

Does it really say something to opt for the term “people” instead of “citizens?”

Yes, of course, it’s different. The term “citizen” is much more technical, has a specific legal meaning, is more elaborated and thought out. A word like “people” refers to us all, attends more to the emotional, is more slang than a technical term; we all use it and it is more understandable. Between one thing and the other, the difference is clear; we want to study why and in what context these words are used.

Donald Trump in a campaign rally at Veterans Memorial Coliseum in Arizona. Gage Skidmore

Then there is the term “pueblo,” which we will study in different languages because it has certain connotations. In Spanish it is often used to refer to the working classes, while in German (volk) it has an almost spiritual connotation and is related to nationalism. A researcher on our team who specializes in German political discourse is looking at this question. Many claim that the word “volk” is widely used in the context of nationalist discourse, but it did not have this connotation before. In the end, many words end up acquiring their connotation depending on the discourse in which they are most used.

The emotional rebellion of the masses

Donald Trump is far from ideologically embracing Tsipras or Pablo Iglesias. However, when giving a speech, they have more in common, in form, than it seems. They use a discourse that goes to the heart of the matter, that immediately gets your attention and that does not make people think about complex content. Ortega y Gasset was not wrong when he noted that the emotional rebellion of the masses is problematic because emotion is what moves them. And these political groups have not overlooked this fact.

Why do these populist groups appeal so much to emotion?

Because of the need to “hook” their audiences, they are principally defined by the emotional. These new political parties have to attract an electorate or find a new one and make space for themselves. They must create a discourse that is attractive to people or that is different, and often the latter foments votes. Another strategy involves saying things directly, as in the case of Donald Trump: short sentences, very clear, very direct. It avoids complex rhetoric or reasoning that is too deep. In any case, there are variations and all these parties are not the same; our research aims to uncover their particularities. But the emotional element stands out, which often fuels votes. Have you ever argued about why you will vote for a particular party saying, “I do not know, but it’s different and I’m tired of the same old, same old”?

Aside from the emotional element, how else is discourse strengthened?

One idea is very clear and is found in considering others as a force against which to fight, creating an enemy and from there building a discourse. Sometimes it’s immigrants, other times it’s the privileged. The focus is different, but the type of discourse they construct is, in this sense, the same.

These parties know the electorate they are hoping to attract…

Yes, they are aware of the heterogeneity of their audience. That’s why they use simplified, more emotional discourse that tries to reach a very broad group, even though there are lots of differences between them. This did not happen before; the electorate of a particular party used to be homogeneous with small variations. Now it is a matter of simply attracting, for example, a disenchanted and dissatisfied population. They do not choose an electorate with specific characteristics, but rather one with a desire to “change things.” Change what exactly? That remains largely unknown. But they project change with their words… and so our research begins.

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