“El amor que los sefardíes tienen a España se ha preservado durante 500 años”

Alejandra Abulafia durante su visita al ICS.

Alejandra Abulafia es periodista y directora de Sefarad Experience Travel, una empresa que organiza visitas culturales a los destinos turísticos relacionados con el mundo judío en España.

Participó en la jornada ‘Sefarad: un legado vivo’, organizada por el Instituto Cultura y Sociedad (ICS), donde impartió la conferencia ‘Bitácora de viaje. Regreso a Sefarad: una aventura itinerante tras las huellas y los ecos de mis ancestros’.

En el marco de su visita al Instituto habló sobre el interés que tiene actualmente el legado judío en España, su huella arquitectónica en las ciudades y el paso del tiempo en la comunidad sefardí.

En Sefarad Experience Travel estáis especializados en destinos de España relacionados con el legado judío. ¿Por qué siguen interesando tanto a la gente de hoy?

Realmente es un redescubrimiento de lo que ha sido la vida judía en España durante más de mil años. Este trabajo se ha venido haciendo en España en los últimos 15 años, en parte por la Red de Juderías y por instituciones privadas que han fomentado el interés. Este resurgimiento se ha debido fundamentalmente a la combinación de dos factores: por un lado, la comunidad judía internacinal  ha puesto su foco en España y el Sefarad; por el otro, los españoles han empezado poco a poco a tomar más consciencia de que la historia judía también es parte de su propia historia. De hecho, un porcentaje de la población posiblemente desciende de judíos que se convirtieron y se quedaron a vivir en este país.

¿Dónde se encuentran las principales huellas del legado sefardí?

Sobre todo en Toledo, Girona, Córdoba… En otras ciudades hay sinagogas, vestigios en edificios -en los dinteles de las puertas, por ejemplo-. Madrid también tiene algunos lugares que muestran la vida judía del pasado. Las juderías abarcaban el espacio que hoy ocupa la Catedral de la Almudena y la zona del Palacio Real. En la Plaza Mayor se muestran las cosas que sucedieron allí, entre ellas, los autos de fe. No obstante, hay más narrativa que restos arquitectónicos. En lo que respecta a tiempos más modernos, en la calle Príncipe encontramos la primera sinagoga que se abrió tras la expulsión. Pertenece a los askenazíes, que devolvieron la vida judía a este país.

Casa de Sefarad, en Córdoba. Fuente: Wikipedia.

Esos viajes son una oportunidad de aprender del pasado. ¿Qué nos enseña hoy el legado Sefardí?

Por una parte, los judíos no solo vivieron durante mucho tiempo en España, sino que convivieron -con momentos mejores y peores- tanto con musulmanes como con cristianos. En el día a día compartían vida cotidiana, hacían negocios, se encontraban en las esquinas… Cuando estudiamos documentos que existen en archivos municipales nos damos cuenta de que la vida cotidiana era mucho más tolerante de lo que cabría pensar.

Asimismo, dejaron un legado muy importante en lo que respecta a la cultura y la ciencia: había destacados médicos, astrónomos, matemáticos… Debemos rescatar lo que dejaron en España: documentos, libros, objetos, conocimientos…

Los españoles han empezado poco a poco a tomar más consciencia de que la historia judía también es parte de su propia historia.

¿Entre vuestros viajeros hay descendientes de judeoespañoles que no conocían los lugares que habitaron sus antepasados? ¿Qué emociones, qué reflexiones les suscita conocer esta tierra añorada por sus antecesores?

Por un lado nos visitan judíos askenazíes, que descienden de los judíos europeos. Hasta ahora no se sentían especialmente interpelados por lo sefardí porque proceden de otra zona geográfica, pero cuando vienen aquí y se encuentran con esta realidad quedan impactados, emocionados. De repente se sienten interpelados por algo que a nivel cultural les resultaba más lejano y entienden de una forma más orgánica que España también es parte de su historia. El viaje les cambia, se van conmovidos. Para los sefardíes es un reencuentro con la tierra de sus antepasados; aunque nunca estuvieron aquí, supone el regreso a su lugar de origen. Es muy emocionante: el amor que tienen a España se ha preservado durante 500 años. A pesar de la expulsión no hay rencor, solamente amor a una patria -el Sefarad- que vive en el imaginario.

Expulsión de los judíos (1100-1600). En la imagen se aprecia los territorios a los que se desplazaron los sefardíes tras la expulsión de España en 1492. Fuente: Wikipedia.

Los sefardíes se disgregaron por muchas partes del mundo. ¿Qué rasgos comunes comparten esas comunidades hoy?

El concepto de ‘sefardí’ aparece tras la expulsión; antes no se denominaban así, eran judíos que vivían en España: en Toledo, Cataluña, Andalucía… Un hilo conductor fue la lengua, el español que hablaban hace 500 años y que se siguió manteniendo en Turquía, Marruecos, Holanda… Por otra parte, entre las distintas comunidades se ha preservado un sentimiento, una ligazón con España y una añoranza de ella. Es el símbolo de la llave, el deseo de regresar a esa tierra.

Después, cada uno ha vivido de acuerdo con el contexto del país al que fue. Por ejemplo, mi abuela era de Turquía y su legado eran las canciones y la comida que cocinaba, pero bajo la influencia turca. En sus platos sefardíes hay tomate, ¿por qué, si en la España previa a la expulsión no había este producto, que se introdujo tras el descubrimiento de América? Porque en Turquía sí existía y lo incorporaron a la receta.

Entre las distintas comunidades se ha preservado un sentimiento, una ligazón con España y una añoranza de ella. Es el símbolo de la llave, el deseo de regresar a esa tierra.

En España tenemos la noción del legado árabe y judío en nuestra cultura, pero, ¿somos realmente conscientes del peso que tiene? ¿Hay algún aspecto de origen judío arraigado en nuestra cultura que desconozcamos que tiene ese origen?

En algunas familias hay costumbres que nos dan pistas. Por ejemplo, “hacer el sábado”: cambiar las sábanas, realizar la limpieza doméstica… Parece ser -aunque no podemos afirmarlo a ciencia cierta- que para que la Inquisición no pensara que estaban cuidando el sabbath [el día sagrado de la comunidad judía] , los conversos limpiaban y abrían ventanas ese día de la semana. Así se veía que eran auténticos cristianos. Asimismo, se sabe que el cocido madrileño viene de un plato que se preparaba el viernes por la tarde y se comía el sábado al mediodía, ya que los judíos no pueden cocinar en sabbath.  Para demostrar que eran conversos auténticos y evitar las sospechas de la Inquisición añadieron a la olla productos derivados del cerdo, chorizo, morcilla… En familias que descienden de judíos también había otras costumbres cuyo origen desconocían,  como prender velas el viernes por la noche.

Hablamos del pasado, pero, ¿qué huella cultural tiene la comunidad judía en la España actual?

En Madrid hay una comunidad judía que trabaja muy activamente para generar impacto en la sociedad española. Por ejemplo, organiza el Janucá junto con el Centro Sefarad-Israel y la actividad se abre a todo el público que quiera participar. También hay actos en memoria del Holocausto y en 2018 se inaugurará el Museo Judío, que se hará en Madrid y tendrá carácter nacional.

Janucá, llamada también la Fiesta de las Luces o Luminarias, es una festividad judaica. Celebrada durante ocho días, conmemora la derrota de los helenos y la recuperación de la independencia judía a manos de los macabeos sobre los griegos seléucidas, y la posterior purificación del Segundo Templo de Jerusalén de los iconos paganos, en el siglo II a. C. Autor de la imagen: Restaurante Kaialde.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s