El envejecimiento: un reto para la persona y la sociedad

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La esperanza de vida ha aumentado en los últimos años en España. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2016 las mujeres vivían en torno a unos 86 años y los hombres, 80. Asimismo, estima que en el año 2050 las personas mayores de 65 años supondrán algo más del 30% de la población y que habrá más de cuatro millones de octogenarios.  

El envejecimiento supone, por un lado, un reto para la persona: esa etapa vital cada vez es más prolongada debido en gran parte a los avances de la Medicina y al aumento de la calidad de vida. A su vez, implica un desafío para la sociedad, ya que si bien este grupo de la población resulta atractivo para el mercado, por disponer de ingresos y tiempo, pone sobre la mesa el debate acerca de la sostenibilidad del sistema de pensiones.

Dos personas de la tercera edad.

Distintos expertos del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) de la Universidad de Navarra aportan su visión sobre algunas de las caras del envejecimiento.

Ancianidad: salud y emociones

¿Qué ocurre en el cuerpo cuando envejecemos? “Las células tienen un límite vital, viven un tiempo y están preparadas para morirse en un momento determinado”, sostiene María Asunción Pastor, neuróloga de la Clínica Universidad de Navarra y colaboradora del grupo ‘Mente-cerebro’ del ICS.

María Asunción Pastor, neuróloga de la Clínica Universidad de Navarra y colaboradora del grupo ‘Mente-cerebro’ del ICS.

“Durante el desarrollo del cerebro perdemos muchas poblaciones de neuronas, y esto es muy bueno, ya que sirven como guía para la formación de los circuitos que permitirán la actividad cerebral conjunta de partes del cerebro alejadas. La pérdida neuronal del adulto no comienza a los 50 o 60 años, vamos perdiendo neuronas desde los 20”, advierte la doctora. “No solo envejece el cerebro, sino toda la persona -explica-, pero con la edad  el cerebro pierde las células que trabajan para sostener una serie de funciones cognitivas claves”.

Carlos Centeno, investigador principal del Programa ATLANTES del ICS.

Perdemos poblaciones neuronales pero podemos desarrollar hábitos que generan nuevas conexiones entre neuronas, de alguna forma potenciamos la capacidad de las neuronas que tenemos. Entre otras cuestiones, hace que nos resulte más costoso aprender, aunque la buena noticia es que esa capacidad se mantiene a lo largo de toda la vida.Menciona que la prolongación del tiempo vital ha provocado el aumento de la frecuencia de las dolencias que aparecen hacia el final de la vida, entre ellas, enfermedades neurodegenerativas.

Esta mayor incidencia de las enfermedades neurodegenerativas, además del mayor desarrollo de los tumores y el cáncer, hace más necesarios los cuidados paliativos en la ancianidad, explica Carlos Centeno, investigador principal del Programa ATLANTES del ICS. 

El investigador aclara que este tipo de cuidados también son adecuados para personas con expectativas vitales menores porque están en una fase avanzada de la enfermedad. “Hace poco un conocido de mi familia, con edad avanzada, me contó que a lo mejor tenía un tumor gástrico pero que a su edad no quería mirárselo”, explica el doctor, quien considera esto una decisión posiblemente correcta, porque a una edad muy avanzada no se tiene la biología ni otras circunstancias para sobrellevar una intervención quirúrgica con añadidos como la quimioterapia, radioterapia…

“Se percibe en la sociedad el miedo a envejecer”

Maria Pilar León, profesora de la Facultad de Medicina y colaboradora del proyecto ‘Cultura emocional e identidad’ del ICS.

Maria Pilar León, profesora de la Facultad de Medicina y colaboradora del proyecto ‘Cultura emocional e identidad’, explica que los cambios no solo se dan desde el punto de vista físico, sino que las emociones también se ven afectadas. “El envejecimiento cambia a la persona desde un punto de vista psicológico porque se modifican las circunstancias que la rodean, así como los aspectos sociales y los medios económicos”, sostiene la doctora León.

Los cambios emocionales que pueden darse en esa edad están sujetos a muchos factores: “Pueden estar derivados de una mayor vulnerabilidad, de un posible aislamiento. Aunque también pueden darse cambios emocionales debidos a un enriquecimiento personal por tener más tiempo, estar más con las personas y adquirir nuevas amistades”.

Una emoción que se percibe en la sociedad de forma generalizada es el miedo a envejecer. Hasta tal punto puede llegar la percepción negativa del envejecimiento, que se transforma en un tema que se busca evitar. “La juventud es un desiderátumel envejecimiento es un tema tabú, algo incómodo, indeseable y objeto de eufemismos”, comenta Manuel Casado, catedrático de la Universidad de Navarra, académico correspondiente de la Real Academia Española e investigador principal del proyecto ‘Discurso público’ del ICS.

Manuel Casado, académico correspondiente de la Real Academia Española e investigador principal del proyecto ‘Discurso público’ del ICS.

Sin embargo, explica que “los eufemismos terminan transparentando lo que intentan tapar a base de usarlos, la realidad es terca y no se puede cambiar con el lenguaje”.

Con todo, como cada vez hay más población envejecida, con poder adquisitivo y con tiempo libre, el discurso publicitario se acerca más a ellos, porque es un sector muy apetecible. “En los anuncios se utiliza un mensaje que sea comprensible se dice ‘crema antienvejecimiento’, pero donde más énfasis se pone es en el resultado, en que uno será más bello, joven, libre, seguro, auténtico…”, explica. Se suele atraer a las personas mayores, comenta Casado, “con productos que les prometen una segunda juventud”.

La doctora Pastor coincide en que el discurso de consumo “se dirige a proteger a las personas del envejecimiento”. No considera negativo adquirir medios para tener un envejecimiento saludable, pero sí que cree “preocupante” el hecho de “obsesionarse con no envejecer”.

Pensiones y recuperación económica

Aunque no cabe duda de que es un grupo de población muy atractivo como motor económico del consumo, también se suele hacer énfasis en que supone un escollo para la economía de cara al futuro en lo que respecta a la sostenibilidad del actual sistema de pensiones.

Luis Alberiko Gil-Alaña, catedrático de economía e investigador del ‘Navarra Center for International Development’ del ICS

Luis Alberiko Gil-Alaña, catedrático de economía e investigador del ‘Navarra Center for International Development’ del ICS, arroja luz sobre este punto: “La falta de población activa no tiene por qué ser un problema, en otros países de Europa las pensiones se pagan con otros recursos”.

Por otro lado, recalca que hay otras cuestiones profundas que hay que tener en cuenta en este fenómeno. “La población del primer mundo está envejeciendo, por varios factores, en especial porque la gente vive más años, y lo más preocupante, por tener tasas de natalidad muy bajas”, comenta.

“Al margen de las consideraciones éticas y morales, que desde luego son importantes, desde un punto de vista demográfico esta situación podría cambiar con medidas como las ayudas a las familias, como también con una posible y estirada recuperación económica”, propone. Pone como ejemplo la recuperación tras las guerras mundiales, en las que una generación casi entera de jóvenes perdió la vida, o las epidemias de la Edad Media.

Cuidar de los mayores se ha convertido en una cuestión urgente para las sociedades. Y no hay que olvidar que este sector de la población tiene mucho que aportar. “La juventud siempre se ha ensalzado como un período dorado -afirma Maria Pilar León- pero también está surgiendo una consideración diferente de la persona mayor, como alguien que da estabilidad a la familia y al orden social”.

Asunción Pastor anima a que el mundo occidental aprenda de otras culturas que “escuchan mucho a los ancianos y los integran en la familia como fuente de sabiduría”, mantiene Asunción Pastor. Recuerda que, aunque en la tercera edad el cuerpo se debilita y se presentan otras dificultades, hay numerosas cosas positivas que se pueden poner en valor, “como la experiencia, la serenidad, el desprendimiento, el sosiego y la sabiduría”.

Autora: Elena Beltrán

¿Quieres conocer los proyectos del ICS de las personas entrevistadas para este reportaje?

 

 

Aging: A challenge for individuals and society

Life expectancy has increased in recent years in Spain. According to the National Institute of Statistics (INE for its initials in Spanish), in 2016, women lived to be around 86 years old and men to around 80 years old. Likewise, the Institute estimates that in 2050 people over 65 years will account for just over 30% of the population and that there will be more than four million octogenarians.

Aging supposes, on the one hand, a challenge for the individual: this life stage is increasingly prolonged due in large part to advances in medicine and to increasing quality of life. At the same time, it implies a challenge for society because although this population group, due to its disposable income and time, is attractive to the market, it also brings up debate about the sustainability of the pension system.

Experts from the Institute for Culture and Society (ICS) of the University of Navarra contribute to a discussion on the implications of aging.

Old age: Health and emotions

What happens in the body when we grow old? “The cells have a limit; they live for a time and are ready to die at a certain time,” so notes María Asunción Pastor, a neurologist at the Clínica Universidad de Navarra and collaborator within ICS’s Mind-Brain Group.

“During the brain’s development, we lose many neuron populations, and this is very good, since this loss serves as a guide for the formation of circuits that will allow remote parts of the brain to form joint brain activity. Adult neuronal loss does not begin at 50 or 60 years old; we begin losing neurons in our 20s,” the doctor points out. “The brain, as well as the person as a whole, ages,” she explains, “but with age the brain loses cells that work to sustain a series of key cognitive functions.”

We lose neuronal populations, but we can develop habits that generate new connections between neurons; we can somehow enhance the capacity of the neurons we have. Among other issues, this makes it more difficult for us to learn as we age, although the good news is that this capacity is maintained throught life. She mentions that increasing life expectancy has caused an increase in the frequency of end-of-life ailments, including neurodegenerative diseases.

This higher incidence of neurodegenerative diseases, in addition to the higher rates of tumors and cancer, makes palliative care more necessary in old age, explains Carlos Centeno, principal investigator of ICS’s ATLANTES Research Program.

This researcher clarifies that this type of care is also suitable for people at younger ages if they are going through advanced stages of terminal disease. “Recently an older family acquaintance told me that he thought he might have a gastric tumor, but at his age he did not want to have it checked out,” Dr. Centeno related and further explained that he considers this decision possibly correct because, in old age, one may not have the constitution, or other circumstances, to undergo a surgery with additional treatments such as chemotherapy, radiotherapy, etc.

“Youth is a desirable state and aging is a taboo”

Maria Pilar León, a professor within the School of Medicine and a collaborator within ICS’s Emotional Culture and Identity project, explains that changes do not just occur from the physical point of view, but that the emotions are also affected. “Aging changes the person from a psychological point of view because her surrounding circumstances change, including social aspects and economic means,” Dr. León noted.

The emotional changes that can occur in old age are subject to many factors: “They may be derived from greater vulnerability, from possible isolation. Although emotional changes may also be due to personal enrichment due to having more time, being with people more and acquiring new friendships.”

Fear of aging generally appears as an emotion in society. A negative perception of aging can reach such a point that it becomes a topic to be avoided. “Youth is a desirable state and aging is a taboo, somewhat uncomfortable, and undesirable topic that is subject to euphemisms,” Manuel Casado noted. He is a professor at the University of Navarra, a corresponding academic for the Royal Spanish Academy, and the principal investigator of ICS’s Public Discourse project.

However, he explains that “euphemisms end up revealing what they are trying to cover up; reality is stubborn and cannot be changed with language.”

However, as more and more people are aging, with purchasing power and with free time, advertising discourse tries to approach them more because they represent a very attractive sector. “Ads use a message that is understandable saying ‘anti-aging cream,’ but then more emphasis is placed on the result in which one will be more beautiful, young, free, safe, authentic…” he explains. Older people are usually attracted, says Casado, “by products that promise them a second youth.”

Dr. Pastor agrees that consumer discourse “is aimed at protecting people from aging.” She does not consider it negative to look for means to age healthfully, but she does think it is “worrying” that people “obsess about not getting old.”

Pensions and economic recovery

Although there is no doubt that the elderly are a very attractive population group as an economic driver of consumption, some emphasize that this group is also a stumbling block for the future economy with regard to the sustainability of the current pension system.

Luis Alberiko Gil-Alaña, a professor of economics and a researcher within ICS’s Navarra Center for International Development, sheds light on this point: “The lack of a large enough working population does not have to be a problem; in other European countries, pensions are paid with other resources.”

On the other hand, he stresses that there are other profound issues that must be taken into account in this phenomenon. “The first world population is aging due to several factors, especially because people live longer, and most worrying, because they have very low birth rates,” he says.

“Apart from ethical and moral considerations, which are certainly important, from a demographic point of view this situation could change with measures such as giving aid to families, as well as with a possible and longer term economic recovery,” he proposes. He gives as an example of the recovery after the world wars, in which almost an entire generation of young people lost their lives, or the epidemics of the Middle Ages.

Caring for the elderly has become an urgent issue for societies. And we must not forget that this sector of the population has much to contribute. “Youth has always been praised as a golden period,” Maria Pilar León notes and continues, “but a different conception of the elderly is also emerging— as people who offer stability to the family and social order.”

Asunción Pastor encourages the Western world to learn from other cultures that “listen to the elderly a lot and integrate them into the family as a source of wisdom.” She recalls that, although the body weakens and other difficulties arise during old age, there are many positive things to value, “like experience, serenity, disinterestedness, tranquility and wisdom.”

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