Lo que el caso del niño Gabriel nos ha enseñado sobre la confianza

englishversion

vacations.jpg

“La confianza es el cemento que mantiene unida la vida social”, aseguraba recientemente el filósofo Mariano Crespo, investigador del Instituto Cultura y Sociedad (ICS), durante un encuentro organizado por el centro. “Sería imposible vivir en sociedad si desconfiásemos unos de otros”, recalcaba.

En la misma semana en que se celebraba la actividad, España estaba pendiente del funesto desenlace del caso del niño Gabriel, asesinado supuestamente por la pareja de su padre en Nijar (Almería). Su desaparición y muerte han retado en todos los planos a nuestra capacidad de confiar: ¿podemos fiarnos de los más cercanos, cuando pueden traicionarnos? ¿Y de las personas -conocidas y desconocidas- de nuestra comunidad? ¿Las autoridades serán capaces de resolver el caso y hacer justicia? ¿Se está contando la verdad en las redes sociales?

Varios miembros del equipo investigador del ICS se han prestado a arrojar luz sobre estas cuestiones en el marco del diálogo que mantuvieron en el seminario del pasado 12 de marzo.

En primer lugar, Berta Viteri, investigadora predoctoral del proyecto ‘Cultura emocional e identidad’, considera que un caso en el que un niño es la víctima, “un ser inocente sin medios para defenderse”, resulta especialmente “difícil de procesar y de vivir”. Por ese motivo afirma que puede hacer mella “en el ánimo y la confianza de la gente en general, por muy alejada que esté del entorno de la familia”.

David Thunder, investigador Ramón y Cajal del proyecto ‘Religión y sociedad civil’, subraya que el caso ilustra la función positiva de la confianza, que apunta a que los ciudadanos tenemos ciertas expectativas previas. “El asesinato de Gabriel resulta chocante -declara- porque en el trasfondo se encuentra una confianza en la vida familiar y el entorno más cercano. Todos esperamos que las personas allegadas van a cuidar de los suyos y que no les van a infringir un daño tan brutal”.

Reconoce que, afortunadamente “es un suceso trágico pero excepcional. Sería precipitado concluir que no está justificado fiarnos de los demás”.

El asesinato de Gabriel resulta chocante porque en el trasfondo se encuentra una confianza en la vida familiar y el entorno más cercano

El perdón, necesario para la vida y la vida social

Berta Viteri menciona que el padre del pequeño, Ángel Cruz, se encuentra en una posición muy delicada, dado que su novia es la presunta autora del crimen. “Si tu pareja, una de las personas más cercanas a ti, hace algo así, ¿cómo te repones?”, se pregunta. “Creo que el único modo de hacerlo es apoyarte en quienes te demuestran que siguen estando a tu lado”. Y menciona un elemento crucial para pasar página: el perdón, “necesario para la vida y la vida social”.

Mariano Crespo, que analizó en un libro este don desde una óptica filosófica, recuerda que esto no significa que los jueces deban olvidarse del asunto. “El perdón que las víctimas otorgan a quien les ha provocado un mal objetivo es independiente de la acción de la justicia”, apostilla.

La pregunta que muchos se hacen cuando se menciona este tema es si un daño tan grande se puede perdonar algún día. Aludiendo a su experiencia como padre, Crespo duda que pueda darse “desde una perspectiva natural”, aunque no cree que sea imposible.

El perdón que las víctimas otorgan a quien les ha provocado un mal objetivo es independiente de la acción de la justicia

“Algunos lo han logrado -menciona- y verdaderamente se trata de un acto heroico; supone un esfuerzo por intentar alguna forma de ver que la persona humana no se agota en sus actos. Por mucho mal que alguien cometa siempre hay un elemento rescatable y, en virtud de esto, más allá de los actos, es posible perdonar”. Lo que no significa, según sus palabras, que sea una tarea fácil.

La confianza, una apuesta por el otro

El plano de las relaciones personales es uno de los que están en juego en esta situación, pero no el único. Durante el seminario que organizó el ICS sobre la confianza, David Thunder subrayó que hay diferentes grados: la que depositamos en un familiar o un amigo es uno de ellos, pero también hay otros, como la que mantenemos hacia las personas que no son tan cercanas pero con las que interactuamos en nuestro día a día.

Berta Viteri sugiere que esperamos distintas cosas de ellos según el papel que desempeñan: padres, amistades, compañeros de trabajo, abogados, políticos… “Aquí hay muchos niveles de confianza en juego y en todos puede romperse: relaciones personales, de comunidad -el pueblo de Níjar también se ha visto afectado-, la sociedad española, los organismos gubernamentales, los medios de comunicación…”, indica. Para todos ellos hay unas expectativas que se mantendrán o defraudarán según vayan evolucionando los hechos.

En el diálogo del 12 de marzo, Mariano Crespo subrayó que confiar “conlleva un riesgo, pero no hacerlo haría imposible la convivencia social, que implica el componente de que los demás no van a traicionarnos. Tiene un elemento de apuesta: mi conocimiento de los demás no es absolutamente matemático y no es posible hacer un cálculo estratégico de en quién me puedo fiar”.

Confiar conlleva un riesgo, pero no hacerlo haría imposible la convivencia social

Pero en medio del horror muchas veces también podemos encontrar motivos para tener fe en las personas. Berta Viteri alude a la ejemplaridad del comportamiento de los padres de Gabriel, Ángel y Patricia: “Aunque están separados, se tratan con un cariño, cercanía y amabilidad admirables. Ya no son pareja, pero han afrontado juntos la situación, apoyándose mutuamente”.

En concreto, alaba la figura de la madre, que en todo momento se ha dejado llevar por el amor a su hijo. Berta reconoce que la ha inspirado “para ser mejor persona”.

Y la actitud de los padres ha resultado más plausible aún si se compara con muchas reacciones que han surgido entre ciudadanos anónimos en las redes sociales, que han mostrado abiertamente deseos de venganza y, en ocasiones, incluso con tintes xenófobos.

Mariano Crespo asegura que estas responden a dos peligros: la inmediatez y la falta de autenticidad. Por contra, hace hincapié en que la reacción de Patricia ha sido auténtica. “Ha debido de pasar por momentos de reflexión sobre lo que les ha ocurrido y tiene un componente de heroicidad y de altura moral. Enseña que alguien que sufrido de ese modo puede adoptar una posición de tranquilidad y de condenar el acto, no tanto a la persona que lo ha cometido”, señala.

Un simple gesto de cercanía puede contribuir, en alguna medida, a hacer a los padres más llevadera esta tragedia y a que puedan recobrar la confianza en el género humano

David Thunder apuesta en esa línea por inculcar “una cultura de finura y responsabilidad cuando comentamos el asunto públicamente, en las redes…”. Para él, hacer el ejercicio de la reciprocidad, de ponernos en la piel del otro, “ayuda a moderar las pasiones y a dar primacía a la razón”.

Ningún mensaje incendiario va a devolver a Gabriel a sus padres. Tampoco las buenas palabras. Mariano Crespo hace suyo el mensaje de Viktor Frankl sobre lo pobre que resulta el discurso cuando estamos ante tanto sufrimiento.  Pero insiste en que los ciudadanos podemos hacer mucho para acompañar a los padres y seres queridos de Gabriel en esta traumática experiencia . “Un simple gesto de cercanía – finaliza – puede contribuir, en alguna medida, a hacerles más llevadera esta tragedia y a recobrar la confianza en el género humano”.

Autora: Isabel Solana

 

¿Quieres conocer los proyectos del ICS relacionados con este reportaje?

 

 

What the case of Gabriel has taught us about trust

vacations.jpg

“Trust is the cement that holds social life together,” the philosopher Mariano Crespo recently affirmed. Crespo is a researcher at the Institute for Culture and Society (ICS) and gave these remarks while participating in a meeting organized by the center. “It would be impossible to live in society if we distrusted each other,” he stressed.

In the same week that this meeting took place, Spain was holding its breath for news of Gabriel, a boy who went missing and was allegedly murdered by his father’s girlfriend in Nijar (Almeria). His disappearance and death have challenged our ability to trust at all levels: can we trust the people closest to us when they can betray us? How about people— strangers and acquaintances— in our community? Will the authorities be able to solve the case and bring justice? Is the truth being told on social networks?

Several members of the ICS research team shed light on these questions during a dialogue that arose at the March 12 meeting.

Gabriel’s murder is shocking because there is a backdrop of trust in family life

To begin, Berta Viteri, a PhD candidate within the Emotional Culture and Identity project, argued that a case in which a child is the victim, “an innocent being without means to defend himself,” is especially “difficult to process and to live through.” For that reason, she said, it can influence “people’s mood and ability to trust in general, however removed they are from the family in question.”

David Thunder, a Ramón y Cajal researcher within the Religion and Civil Society project, emphasized that this case illustrates the positive function of trust, which points to the fact that citizens have certain expectations. “Gabriel’s murder is shocking,” he noted, “because there is a backdrop of trust in family life and one’s personal environment. We all expect that other people will take care of those closest to them and not inflict such brutal harm.”

He acknowledged that, fortunately, “this is a tragic, but otherwise unusual case. It would be hasty to conclude from it that we shouldn’t trust others.”

Forgiveness is necessary for life and social life

Berta Viteri mentioned that the boy’s father, Angel Cruz, is in a very delicate position given that his girlfriend is the alleged perpetrator. “If your partner, one of the people closest to you, does something like this, how do you recover?,” she asked. “I think the only way to recover is to rely on the people who show you they will stick by you.” She additionally mentioned a crucial element for turning the page, namely forgiveness, which is “necessary for life and social life.”

Mariano Crespo, who has published on this element from a philosophical perspective, reminded the group that this does not mean that judges should forget about the matter. “The forgiveness that victims grant to those who have objectively harmed them is independent of the action of justice,” he added.

The question many ask themselves in light of this case is whether such a great harm can someday be forgiven. Alluding to his experience as a father, Crespo doubted that such forgiveness could occur “from a natural perspective,” although he does not think it is impossible.

The forgiveness is independent of the action of justice

“Some have achieved it,” he said, “and it is truly a heroic act; it involves an effort to try to somehow see that the human person does not end with his actions. However much evil someone commits, they always have a redeemable element and, by virtue of this, beyond their action, it is possible to forgive.” This of course does not mean that it is an easy task.

Trust: A commitment to the other

The sphere of personal relationships is at stake in this situation, but it is not alone. During this ICS seminar on trust, David Thunder stressed that there are different degrees of trust: the trust we place in a family member or a friend is not the same as the trust with which we approach people who are not so close, but with whom we interact on a daily basis.

Berta Viteri suggested that we expect different things from people according to their role, such as from parents, friends, co-workers, lawyers, or politicians. “Here, there are many levels of trust at stake and all can be broken: personal relationships, community— the town of Níjar has also been affected— Spanish society, government agencies, the media…” she said. For all of us, some expectations will be maintained and others will be defrauded as events evolve.

In the dialogue on March 12, Mariano Crespo stressed that trust “carries a risk, but not engaging in it makes social coexistence impossible, which implies that others will not betray us. It certainly involves a gamble since knowledge of others is not absolutely mathematical and no strategic calculation of who can be trusted exists.”

But in the midst of horror, we can often find reasons to have faith in people. Berta Viteri alluded to the exemplary behavior of Gabriel’s parents, Angel and Patricia: “Although they are separated, they treated each other with admirable affection, closeness and kindness. They are no longer a couple, but they faced this situation together, supporting each other along the way.”

Gabriel’s mother taught us that someone who has suffered in this way can adopt a position of serenity and condemn the act, but not the person

She especially applauded the mother, who has allowed her love for Gabriel to guide her at all times. Berta recognized that she has inspired her “to be a better person.”

The attitude of Gabriel’s parents has been especially reasonable when compared to many reactions from anonymous citizens on social networks, who have openly expressed their desire for revenge, sometimes with xenophobic overtones.

Mariano Crespo confirmed that these responses are dangerous in two ways that correspond to immediacy and lack of authenticity. On the contrary, he emphasized that Patricia’s reaction has been authentic. “She must have gone through moments of reflection and has displayed an element of heroism and moral stature. She has taught us that someone who has suffered in this way can adopt a position of serenity and condemn the act, but not the person who has committed it,” he said.

David Thunder endorsed this line of argument by promoting, “a culture of discretion and responsibility when we discuss the matter publicly, on social networks…” For him, going through the exercise of reciprocity, of putting ourselves in someone else’s shoes, “helps moderate passions and gives primacy to reason.”

Neither inflammatory messages nor words of encouragement will return Gabriel to his parents. Mariano Crespo remitted back to Viktor Frankl’s words about how little discourse matters when faced with so much suffering. But he also insisted that citizens can do a lot to accompany Gabriel’s parents and loved ones in this traumatic experience. “A simple gesture of closeness,” he concluded, “can contribute, to some extent, to making this tragedy more bearable and to restoring confidence in humanity.”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s