La larga travesía hasta publicar en una revista científica: el caso de ‘TEST’

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Una de las primeras lecciones que aprende todo investigador desde que comienza la tesis es que a lo largo de su carrera debe publicar buenos artículos en revistas científicas indexadas. Y si son del primer cuartil, mejor.

Muchos ciudadanos leen o escuchan noticias sobre los estudios que se recogen en ellas y están familiarizados con su existencia, pero desconocen lo que hay detrás de ese proceso y por qué son relevantes para el avance de la ciencia.

Jesús López Fidalgo, director de la Unidad de Estadística del Instituto Cultura y Sociedad, habla en este post sobre estas cuestiones en relación con la revista TEST,  de la que es editor jefe junto con María Dolores Ugarte, catedrática de la Universidad Pública de Navarra. Se trata de una revista internacional de Estadística y Probabilidad que edita la Sociedad de Estadística e Investigación Operativa (SEIO) y publica la prestigiosa editorial académica Springer Verlag.

En TEST rechazamos de este modo aproximadamente dos tercios de los más de 250 que recibimos al año

De la recepción de artículos hasta la publicación de la revista

López Fidalgo explica la tarea del editor jefe (o los editores jefe, si hay más de uno), que es quien gestiona los artículos que se reciben. Tras una primera lectura se plantea dos opciones. La primera es rechazarlo si no se ajusta a su política editorial, si tiene un nivel muy bajo o bien si es probable que no supere posteriores procesos de revisión. “En TEST rechazamos de este modo aproximadamente dos tercios de los más de 250 que recibimos al año”, señala.

Los trabajos que pasan el primer filtro se envían al editor asociado, un experto más cercano al área de conocimiento a la que pertenece. Este puede rechazarlo después de leerlo si estima que la contribución no alcanza el nivel de la revista o someterlo a una revisión más exhaustiva por parte de al menos dos superespecialistas en el tema (revisión por pares). “Cada editor asociado conoce a quién puede remitírselo en función del campo. A veces los propios autores proponen revisores, pero muchos editores asociados utilizan este dato como criterio de exclusión para garantizar la imparcialidad”, indica López Fidalgo.

Los revisores analizan el artículo concienzudamente y escriben el informe, que hacen llegar al editor asociado. Cuando este tiene en su poder la información de al menos dos revisores, decide si finalmente el artículo se acepta. Si los informes arrojan valoraciones muy diferentes, “se lo puede mandar a un tercero o revisarlo él mismo, si lo ve oportuno”, dice López Fidalgo.

Pero la aceptación no implica publicarlo tal cual: “Lo habitual es que se pidan modificaciones -mayores o menores- al autor. Este las hace y contesta punto por punto a las indicaciones de cada uno de los revisores y del editor asociado”. Después, los revisores pueden dar su visto bueno o solicitar más cambios. Aunque no es frecuente a veces el artículo se rechaza si los autores no son capaces de atender a los requerimientos de los revisores.

Jesús López Fidalgo señala que en matemáticas el proceso es muy lento: desde la recepción del trabajo hasta la publicación pueden pasar casi dos años de media. “Es bastante tiempo y por eso los índices de impacto son tan bajos en esta área”, apunta. “La solución no es fácil -argumenta-, porque con frecuencia hay que revisar si la demostración de un teorema es correcta y eso no es sencillo”.

Lo fundamental de un artículo es que haya una contribución significativa a la ciencia

Novedad y rigor, claves para la aceptación del artículo

Lo fundamental de un artículo es que haya una contribución significativa a la ciencia”, sentencia. Es decir, que no vale con partir de un estudio que ya esté publicado y generalizarlo o cambiarlo mínimamente: “Tiene que ser algo realmente novedoso y que esté bien hecho, que tenga rigor y que sea correcto”. Destaca que en matemáticas esto no es una mera opinión: algo es correcto o no. No obstante, cuenta que esporádicamente “se cuelan” errores que se corrigen en números posteriores de la revista.

Para López Fidalgo, el proceso de revisión, “por discutible que sea, intenta ser riguroso y garantizar que lo que se publica tenga calidad”. Considera que gracias a esto, el nivel de las investigaciones ha ido subiendo: “Hace años, para acreditarse o acceder a ayudas se pedía publicar simplemente en una revista indexada; ahora, que estén en un determinado cuartil”.

Anuncia que se han comenzado a desarrollar otros procesos de revisión: la inclusión en repositorios on line para que los textos sean totalmente abiertos y susceptibles de ser comentados y criticados por cualquier posible lector. Opina que “puede ser el futuro”.

Cuartiles e índice de impacto

En teoría, cuanto mejores son los artículos se reciben más citas. Por eso el proceso de revisión es tan importante

Publicar en revistas del primer cuartil es lo más deseable porque son las que poseen el mayor índice de impacto, que se calcula a partir de las citas que dicha publicación consigue en los últimos dos años. “Hace tiempo -menciona López Fidalgo- se hablaba de terciles; ahora, del primer cuartil e incluso del primer decil”.

“En teoría, cuanto mejores son los artículos se reciben más citas. Por eso el proceso de revisión es tan importante”, recuerda. Y también insiste en el papel del editor, que en su opinión “debe promover que autores buenos quieran publicar artículos de calidad en su revista”, en lugar de quedar a la espera de lo que vaya llegando.

No obstante, a su juicio “hay revistas muy buenas que no están en primer cuartil y revistas no tan buenas que sí”. La cuestión, según dice, es que “las publicaciones más aplicadas tienen más impacto y a veces se mezclan en la lista con otras más teóricas”. Así, apostilla que solo un grupo de gente relativamente pequeño puede comprender una publicación de matemáticas o estadística fundamentales, mientras que un artículo de otra área más aplicada es más susceptible de recibir citas. De aquí se deduce que “una revista de estadística muy aplicada puede estar muy alta en su grupo; una más matemática va a estar más abajo aunque sea muy buena”, expone López Fidalgo. En esto ve también un aliciente para que “los autores teóricos busquen aplicar lo que hacen”.

¿Publicar cuesta dinero?

Otro asunto frecuente es que ni los revisores ni los editores cobren. Su trabajo es altruista por prestigio y porque los artículos que leen les resultan relevantes para su propia investigación

Jesús López Fidalgo explica que todas las revistas tienen la posibilidad de dejar un artículo en abierto (open access), que es el acceso gratuito a dichos artículos no solo por parte de la comunidad universitaria, sino de cualquier ciudadano que desee consultarlos. Esto normalmente ha de pagarlo el autor, por lo general con financiación de proyectos de investigación competitivos. Además de eso, añade que algunas revistas también cobran por publicar en papel, si bien esto ocurre una vez aceptado el artículo y totalmente al margen del proceso de revisión.

“Otro asunto frecuente es que ni los revisores ni los editores cobren. Su trabajo es altruista por prestigio y porque los artículos que leen les resultan relevantes para su propia investigación”, aclara. “De este modo tienen acceso a los últimos avances de su campo, incluso antes de que se publiquen para todo el mundo”.

Detectar fraudes

El director de la Unidad de Estadística del ICS comenta que los fraudes que pueden encontrarse en los artículos que reciben en TEST no se refieren, como en otro tipo de publicaciones, a la manipulación de datos, pues los que ellos utilizan con frecuencia se simulan o, siendo reales, no tienen una trascendencia fundamental para que el artículo sea aceptado.

¿Dónde pueden encontrar problemas? “Puede ocurrir que algunos autores modifiquen ligeramente artículos que ya han publicado en otro sitio y te lo manden, por eso en ocasiones se les pide que expliquen las diferencias significativas con respecto al otro antes de comenzar el proceso de revisión”, cuenta. También recuerda un caso de un texto que les llegó y, al remitirlo a uno de los revisores, este contestó que ya lo estaba evaluando para otra revista.

Por último, alerta de dos “trucos” de dudosa legitimidad: las revistas que solicitan a los autores que citen artículos de otros números -aunque a veces sí está justificado, si ponen sobre la pista de un trabajo que sea razonable citar- y los autores “que incluyen muchas autocitas poco justificadas”. En TEST evitan este tipo de estrategias a toda costa: “Nuestra preocupación está más bien en buscar buenos artículos para la revista de modo proactivo, pero no forzado”.

Autora: Isabel Solana

 

The long journey to publishing in an academic journal: The case of TEST

One of the first lessons that every researcher learns is that he or she will have to publish high quality articles in indexed academic journals— and all the better if they are ranked in the first quartile.

Many people read or hear news about the studies found therein and are familiar with their existence, but have no idea what is behind this process or why they are relevant for the advancement of science.

Jesús López Fidalgo, the director of the Institute for Culture and Society’s Statistics Unit, speaks to these questions in relation to the TEST journal, of which he is editor together with Dolores Ugarte, a professor at the Public University of Navarra. TEST is an international journal on statistics and probability that the Statistical and Operational Research Society (SEIO) edits and the prestigious academic publisher Springer Verlag publishes.

From receiving articles to publishing the journal

López Fidalgo explains the editor’s tasks (or the editors if there are more than one) in managing the articles the journal receives. After reading each article, there are two options. The first is to reject the article, which is an option if it does not conform to the journal’s editorial policy, if it is of very low quality or if it is not likely to pass subsequent review processes. “At TEST, we reject approximately two thirds of the more than 250 articles we receive per year in this first round,” he says.

The articles that pass the first round are sent to the associate editor, an expert in the area of knowledge to which the article pertains. He may reject it after reading it if he considers that the contribution’s quality is not high enough or he can submit it to a more exhaustive review by at least two specialists on the subject (this is called peer review). “Each associate editor knows who to send an article to depending on the field. Sometimes the authors themselves propose reviewers, but many associate editors see this suggestion as an exclusion criterion to guarantee impartiality,” López Fidalgo notes.

“The most important thing for an article to be accepted is its significant contribution to science”

The reviewers analyze the article thoroughly and write a report, which they send to the associate editor. When the latter has reports from at least two reviewers, he decides if the article will be ultimately accepted. If the reports give very different assessments, “editors can send it to a third party or review it himself, if they see fit,” Lopez Fidalgo mentions.

But acceptance does not imply publishing the article as is: “It is normal for reviewers to suggest modifications– both major and minor- to the author, who then makes changes and also responds to each reviewer and the associate editor’s suggestions point by point.” After that, the reviewers can approve or request more changes. Although it does not happen often, the article can still be rejected if the authors do not take into account the reviewers’ requests.

Jesús López Fidalgo points out that in mathematics the process is very slow: from the time he receives an article to its publication, it can take almost two years on average. “It’s a long time and that’s why impact rates are so low in this area,” he says. “Solving this is not easy,” he argues, “because you often have to check if the proof of a theorem is correct and that’s not easy.”

Novelty and academic rigor are key to an article’s acceptance

“The most important thing for an article to be accepted is its significant contribution to science,” he says. That is, we don’t accept articles that start with an already published study and then summarize it or change it minimally: “It has to be really new and well done, rigorous and accurate.” He emphasizes that in mathematics accuracy is not a mere opinion: something is correct or it is not. However, he says that errors do sometimes sneak in, but are corrected in later issues of the journal.

For López Fidalgo, the review process, “however questionable, tries to be rigorous and ensure that the articles we publish are of high quality.” He thinks that, thanks to this process, quality research is on the rise: “Years ago, to be accredited or attain grants, researchers just had to publish in an indexed journal; now, those journals have to be in a certain quartile.”

He mentions that other revision processes are being developed, like putting the process online so that submitted articles are totally accessible and any reader can comment on them and offer criticism. He believes that “this could be the future.”

Quartiles and impact index

“The better the article, the more citations it receives”

Researchers aim to publish in first quartile journals because they have the highest impact index, which is calculated from how many times a publication is cited in the last two years. “Some time ago,” López Fidalgo notes, “there was talk of tertiles; now, of the first quartile and even of the first decile.”

“In theory, the better the article, the more citations it receives. That is why the review process is so important,” he recalls. And he also insists on the role of editors, who, in his opinion “should encourage good authors to want to publish quality articles in their journal”, instead of waiting for random submissions.

However, in his opinion, “there are very good journals that are not in the first quartile and other first-quartile journals that are not so good.” The question, he explains, comes down to the fact that “more applied publications have more impact and sometimes they are mixed in the list with other more theoretical ones.” Thus, he adds that only a relatively small group of people can understand a publication on fundamental mathematics or statistics, while an article from a more applied discipline is more likely to be cited. It follows that “a highly applied statistics journal may be very high in its category, while a more mathematical one will be lower even if it is very good,” López Fidalgo notes. With this, he also sees an incentive for “theoretical authors to seek to apply their work.”

Does publishing cost money?

Jesús López Fidalgo explains that all journals can choose to leave an article open (open access), which allows anyone free access to these articles. The author usually pays for this, normally with funding from a research project. In addition, he adds that some journals also charge for publishing an article, although this occurs once the article is accepted and the review process is over.


“Another frequent issue is that editors and reviewers do not charge a fee. Their work is voluntary because of the prestige it bestows and because the articles they read are relevant to their own research,” he clarifies. “In this way, they have access to the latest advances in their field before they are public.”

Finding problems

The director of the Institute for Culture and Society’s Statistics Unit comments that articles submitted to TEST, and most other journals, that have problems do not involve the manipulation of data since the data they use is often simulated or, if it is real, is not actually relevant to the article’s acceptance.

“Sometimes authors only slightly modify articles that have already been published”

Where are problems found then? “Sometimes authors only slightly modify articles that have already been published elsewhere and then send them in, so sometimes they are asked to explain the significant differences between the two texts before beginning the review process,” he says. He also recalls a case of an article that came to TEST and, when he forwarded it to one of the reviewers, the reviewer replied that he was already evaluating it for another journal.

Finally, he warns of two “tricks” that are likely not acceptable: (1) although sometimes justified, it is generally problematic when journals ask authors to cite articles from other editions, and (2) authors “that include unjustified self-citations.” At TEST, the editors try to avoid these types of strategies at all costs: “We are more focused on finding good articles for the journal in a way that is proactive, but not forced.”

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