En abierto, ¿la opción más económica? (4)

El movimiento Open Access y Open Science ha supuesto toda una revolución en el mundo de la investigación pero no está exento de controversias, como se ha podido comprobar en el post anterior sobre ciencia abierta. En este cuarto artículo los expertos del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) y la Biblioteca de la Universidad de Navarra reflexionan sobre uno de los asuntos más polémicos de la accesibilidad a la investigación: el pago por publicación.

Existe un acuerdo por el cual una mayor accesibilidad a los contenidos es interesante. Una de las formas de lograr esta accesibilidad es mediante el modelo de revistas Open Access, en las cuales a cambio de un pago de dinero cualquier persona puede acceder a ellos libremente.

Según afirma Gonzalo Arrondo, investigador del Grupo ‘Mente-cerebro’ del ICS, publicar un artículo supone un coste económico a la editorial y un tiempo del editor. “Incluso antes de que existiera el Open Access, algunas revistas cobraban también por página publicada”, añade Jesús López Fidalgo, director de la Unidad de Ciencias de Datos del ICS y editor de la revista TEST.

“Hay revistas de modelo antiguo que permiten publicar en abierto si pagas”

Los expertos coinciden en que las personas que trabajan en las editoriales merecen un reconocimiento por su trabajo. Sin embargo, las publicaciones científicas suponen un negocio lucrativo y la editorial nunca pierde. Como explica Arrondo, si antes los beneficios provenían de las suscripciones, ahora se obtienen de las publicaciones en abierto.

Antes del acceso abierto, era habitual que Universidades y centros de investigación pagaran una suscripción para que sus investigadores pudieran consultar las revistas. Para Natalia Arroyo, Bibliotecaria de la Universidad de Navarra, esto era un sistema injusto. Según expone, los centros pagaban dos veces por lo mismo: pagaban al investigador para que investigase, el investigador también debía pagar para publicar sus resultados y, finalmente, las universidades debían pagar para que sus investigadores pudieran leer sus propias publicaciones. “Con el open Access se ha eliminado este último paso”, señala.

Aunque con el acceso abierto no haya que pagar por ver los contenidos, ahora se cobra a los investigadores por publicar en la mayoría de las revistas. Esto ocurre tanto si una revista es Open Access o de modelo antiguo (pago por acceso al contenido). El precio suele variar según el renombre de la revista, el modelo, el área… “Puedes publicar gratis; en otras puedes pagar una cantidad testimonial, como 50 dólares; y algunas piden mucho dinero, hasta 2.000€”, asegura Alex Armand, colaborador del Navarra Center for International Development del ICS.

Según denuncia Arrondo, el pago puede llegar a considerarse abusivo, llegando a rozar los 5.000€. “Son revistas de modelo antiguo con mucho renombre que te permiten publicar en abierto si pagas”, dice.

¿Quién paga el Open Access?

Aunque las editoriales cobren a los investigadores, estos, al fin y al cabo, están financiados por los centros académicos o los gobiernos. Además, según afirman Arroyo y López Fidalgo, casi todas las convocatorias y becas, tanto europeas como nacionales, contemplan el pago por publicación.

De este modo, los investigadores pueden añadir una partida de publicaciones en sus propuestas y presupuestos de financiación competitiva. En estos casos, como señala Arrondo, es la sociedad quien, de manera indirecta, paga por el acceso a través de sus impuestos. En otras ocasiones, es la propia Universidad o proyecto/grupo de investigación quien destina una partida del presupuesto para publicaciones. A veces, el propio investigador debe pagarlo de su bolsillo.

“Es la sociedad quien, de manera indirecta, paga por el acceso a través de sus impuestos”

Para el investigador, el pago por el Open Acces tiene sus ventajas y desventajas. Por un lado, la investigación es accesible a todos, por ejemplo, a un doctorando sin recursos. Por otro, crea desigualdades ya que el pago supondrá una dificultad añadida para publicar para algunos grupos: “Para un investigador de un país en desarrollo sin financiación, para el Personal Investigador en Formación (PIF), para los grupos emergentes de investigación”, destaca.

“La controversia es cómo conseguir que sea más barato para todos y eso es lo que se está intentado hacer”, añade Arroyo

Ventajas e inconvenientes a la hora de publicar

Como se ha indicado al inicio, una publicación supone ciertos costes que, además, suelen ser mayores en el caso de las revistas de modelo antiguo. Existen muchas revistas de prestigio que continúan con el formato ‘cerrado’ e imponen varias exigencias a la hora de publicar con ellos. “Esto tiene ventajas e inconvenientes”, señala Arrondo. Por un lado, serán con los posibles artículos, publicarán menos y, en principio, de mejor calidad.

Por otro lado, estas revistas tienden a “preferir en general lo sorprendente, novedoso, atractivo (y muchas veces poco replicable)”, señala el experto. Lamenta que temas que potencialmente pueden conseguir pequeños avances en la ciencia se publican con mayor dificultad.

La otra cara de la moneda son las revistas Open Access. Como explica el investigador del Grupo ‘Mente-cerebro’, cuanto más publiquen, mayor margen de beneficio tendrán. De este modo, se incentiva a publicar más. “Esto es bueno, porque permite que se publiquen cosas como resultados negativos, estudios con avances pequeños sobre lo ya existente…”, enumera.

Algunas llegan a publicar cientos de miles de artículos al año, lo que les ha llevado a conocerlas como ‘Megajournals’. Aunque sí deben cumplir unos criterios de calidad, no son tan exigentes como las revistas ‘no open’. Sin embargo, Arrondo asegura que esto no supone que se publiquen arbitrariamente ya que también imponen exigencias.

Megajournals

Según explica el experto, el modelo de los ‘megajournals’ ha sido un éxito editorial y económico. Comenzando con la editorial PLOS, que sacó la revista en abierto PLOS ONE, varios grupos editoriales importantes, como Nature, Frontiers o Lancet, imitaron este modelo.

Bajo el paraguas del nombre de un gran grupo editorial, se editan revistas Open Access que abarcan temas muy variados. Normalmente, se suele pedir al investigador cierta cantidad de dinero por publicar con ellas. En este enlace puedes consultar un listado de los megajournlas más importantes, con precio y número de publicaciones.

“Los megajournals publican avances científicos que de otra manera quedarían escondidos”

Muchas cabeceras de modelo antiguo han creado estas revistas en abierto “como publicaciones de segunda opción”, señala el experto. De tal manera que se dan casos en los que la revista principal rechaza el artículo pero ofrecen publicarlo –pagando– en la de segunda línea.

A pesar de las posibles críticas, Arrondo considera que estas revistas cubren un hueco de mercado “en la medida que publican avances científicos que de otra manera quedarían escondidos en un cajón”.

Un buen investigador sabe hacer un equilibrio entre publicar cosas muy buenas en revistas de las de antes y temas más complejos o ‘aburridos’ en los megajournals”, concluye.

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