Un mes de cuarentena y… ¿cómo andamos por casa?

Es muy probable que, pasados ya treinta días de cuarentena en casa, nos demos cuenta de que, quizá, hemos comenzado el encierro con incertidumbres, temores o expectativas que, con el tiempo, se han modificado. La experiencia de la convivencia puede haber sido mejor de lo que esperábamos o, tal vez, todo lo contrario: nos hemos encontrado con más obstáculos de los que imaginábamos.

En cualquier caso, estamos en una situación y en un tiempo en el que detenernos un momento a analizar, reflexionar y, si es necesario, volver a tomar el rumbo deseado, puede ayudarnos para asumir el tiempo que aún nos queda con mayor serenidad, ánimo y fortaleza.

Por esas casualidades (¿o providencias?) de la vida, el día que comenzó el ‘Estado de alarma’, me encontraba leyendo el libro Cinco panes y dos peces, texto del Cardenal Nguyen van Thuan, obispo vietnamita que estuvo 13 años en prisión por su condición de obispo. Dada la situación que ahora mismo nos toca a vivir, quisiera destacar un punto de inflexión que transformó su existencia, una la convicción que lo mantuvo en pie durante sus largos 13 años de ‘confinamiento’: dejó de contar los días que le quedaban de cautiverio (como podemos estar haciendo muchos de nosotros), y decidió dejar de esperar. “Yo no esperaré. Viviré el momento presente colmándolo de amor”, son sus palabras textuales. “Pienso que debo vivir cada día, cada minuto, como el último de mi vida. Dejar todo lo que es accesorio, concentrarme sólo en lo esencial. Cada palabra, cada gesto, cada conversación telefónica, cada decisión es la cosa más bella de mi vida…”, añade.

Si logramos verlo de ese modo, podremos darnos cuenta de que es un tiempo único de oportunidades. Un tiempo en circunstancias sin precedentes para crecer uno mismo y crecer en familia. Un tiempo en el que se nos invita a detenernos para volver a lo esencial y, tal vez también, para volver a comenzar.

Recibimos abundante información de diferentes expertos sobre cómo vivir de la mejor manera posible este tiempo de encierro. Desde la educación, la psicología, la psiquiatría, la filosofía y hasta la economía nos dan consejos sobre cómo afrontar la convivencia en el ámbito familiar y de cómo sobrevivir en el intento. ¿Quién no ha leído los invaluables consejos de monjes y religiosas de clausura, autoridades máximas cuando se trata de vivir el encierro en sintonía con libertad interior?

Con esta reflexión propongo cuatro consejos que nos puedan ayudar a realizar ese alto en el camino a un mes vista, no solo desde una mirada profesional, sino también desde mi humilde experiencia personal y familiar.

1- Importancia del equilibrio u homeostasis

Si tuviera que escoger alguna palabra para definir lo que debe orientarnos durante estos días, es posible que sea ‘equilibrio’ u ‘homeostasis’. La homeostasis psicológica es la “búsqueda del sujeto para alcanzar el equilibrio, a través del desarrollo de actitudes o conductas que le permitan regular el ambiente interno, para mantener una condición estable”.

¿Equilibrio entre qué? Entre lo intrapersonal e interpersonal (homeostasis familiar), entre tiempo para uno y tiempo compartido, entre estudio/trabajo y ocio, entre bienestar físico y bienestar psíquico, entre oración y acción, entre rutinas y tiempos flexibles, entre necesidades propias y necesidades ajenas, entre cultivo de la interioridad y socialización, entre vivir intensamente el presente y esperar con ilusión lo que vendrá después.

“Todo lo que podamos aprender y crecer nos ayudará a afrontar futuras adversidades”

2- Asunción de las etapas de duelo

Debemos considerar que todos hemos vivido de algún modo un proceso de duelo. La posibilidad de avanzar o aferrarse a estas etapas y su duración dependerá de las características personales, del entorno y de los recursos psíquicos que cada uno posea. Al principio, hemos podido vivir una negación de lo que estaba sucediendo (quitándole importancia, rellenando agendas, etc.). Luego, enfado (“a mí no me van a obligar a quedarme en casa”, mal humor o irritabilidad) seguido de un estado de tristeza, agobio o frustración. Para dar lugar, finalmente, a un estado de aceptación, siendo conscientes de lo que toca pasar, tomando el control de la realidad y aprendiendo a vivir y convivir con ello, valorando y aprovechando lo que nos ayuda a crecer, a hacernos más fuertes y a dar lo mejor de nosotros mismos. Para llegar a este punto, ayudará conocernos a nosotros mismos, siendo capaces de reconocer cómo nos hemos enfrentado previamente a situaciones límites en nuestra vida, a acontecimientos que nos hayan desestabilizado y nos hayan exigido tomar decisiones para poder avanzar.

Siguiendo este recorrido, el tiempo de aislamiento puede ser un tiempo de oportunidades. Oportunidad para conocernos y reconocernos, para aceptar nuestras debilidades y limitaciones y para optimizar nuestras fortalezas. Sin duda, todo lo que podamos aprender y crecer ahora nos ayudará a afrontar mejor futuras adversidades.

3- Método de las ‘3 P’

Las ‘3 P’ son Propósitos – Pocos – Posibles. La aplicación del método de las ‘3 P’ resulta muy efectivo en diversidad de situaciones. Centrándonos en la cuarentena, es posible que al principio nos hayamos planteado objetivos demasiado ambiciosos o que, con el pasar de los días, nos hayamos sentido un poco agobiados por no poder llegar a todo lo que esperábamos de manera eficaz (tareas del hogar, trabajo, tareas escolares, etc.). Por ello, la aplicación del método de las ‘3 P’ puede resultar muy práctico para aumentar nuestra sensación de satisfacción por los objetivos alcanzados y las tareas logradas.

4- Atención al BLAST

BLAST es el acrónimo inglés de: bored, lonely, angry, stressed, tired (aburrido, solo, enfadado, estresado, cansado). Quienes se dedican a la prevención de adicciones lo conocen muy bien. Son los estados de ánimo que pueden llevar a una persona a conductas poco saludables para contrarrestarlos. La posibilidad de detectar si alguien padece alguno de estos sentimientos puede ser de gran ayuda para evitar la búsqueda de pseudo-entretenimientos o anestesiantes que podrían empujarlos hacia un pozo difícil de salir.

Durante el confinamiento no solo ha crecido el uso de la tecnología y las redes sociales. El consumo del porno también se ha disparado. Tras anunciar que su servicio Premium sería gratuito en Italia para hacer ‘más llevadera’ la cuarentena, Porn Hub registró un aumento de casi el 30% en las horas de visualización de sus usuarios. Un porcentaje superado ampliamente en España, con un 61% de subida tras decretarse el Estado de alarma.

“Si logramos crecer en equilibrio ante circunstancias adversas, podremos salir fortalecidos”

Teniendo en cuenta este contexto, el mejor antídoto es potenciar el desarrollo de hábitos de vida saludable, poniendo especial acento en el fortalecimiento de factores protectores que brinden cobijo y una red de contención para cualquier miembro de la familia que pudiera encontrarse en alguna de las situaciones de riesgo antes mencionadas.

Para recorrer este camino, tenemos que apelar al diálogo insistentemente (aunque muchas veces resulte incómodo) ya sea entre esposos, entre padres e hijos, o entre quienes convivan en estos días, independientemente del tipo de vínculo que tengan. Reconocer nuestros sentimientos y nuestras emociones, ponerles nombre, compartirlo, ponernos en el lugar del otro, desarrollar la empatía, la tolerancia, la paciencia, no sancionar ni juzgar sus emociones y, juntos, intentar llegar a nuevos acuerdos (de ser necesario) para no desfallecer en el intento. También se puede emplear la estrategia por excelencia de ‘contar hasta diez’ (o hasta cien, si hiciera falta).

A la vez que vivimos el presente de cada paso dado en el confinamiento, podemos disfrutar con ilusión la espera de lo que vendrá. Parafraseando a San Agustín, “Dios, haciendo esperar, amplía el deseo; y al desear más, aumenta la capacidad del alma, y al aumentar su capacidad, la hace capaz de recibir siempre más”.

Estoy convencida de que, si logramos entre todos crecer en ese equilibrio tan necesario ante circunstancias adversas, podremos salir fortalecidos, tanto a nivel personal como familiar. Teniendo coartada nuestra libertad exterior, podremos darle alas a nuestra libertad interior, que no posee límite alguno. En el tiempo de meternos dentro (no sólo entre paredes sino, especialmente, buceando en nuestro interior), podremos luego dar y darnos mucho mejor hacia afuera, a los demás. En esa aventura interior hallaremos las señales que nos indiquen dónde está lo esencial.

Autora: Carolina Lupo, Educación de la afectividad y de la sexualidad 

4 respuestas a “Un mes de cuarentena y… ¿cómo andamos por casa?

  1. Carolina, felicitaciones y mis cariños aunque no te conozco….si, a tu padre
    Con el cuál comparto.la profesión
    Gracias por todo lo lindo y valioso que transmitís.
    Dios te bendiga.

    Me gusta

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