El Corán y la Yihad. ¿Una religión violenta o la violencia dentro de una religión?

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Autor: Marco Demichelis, investigador becado con una Marie Skłodowska-Curie en el proyecto ‘Religión y sociedad civil’

Si preguntásemos a un europeo medio sobre la Yihad, saldrían con la traducción común de ‘Guerra Santa’; por el contrario, si preguntásemos lo mismo a un musulmán las respuestas serán muy distintas: desde el compromiso personal de luchar contra el pecado cada día, pasando por el esfuerzo interior de mejorarse a sí mismos, por una guerra defensiva contra ataques externos, hasta la interpretación extremista de luchar contra el comportamiento anti-Islámico.

Sin embargo, aunque este término se haya convertido hoy en día en sinónimo de violencia religiosa, la complejidad de la comprensión hermenéutica de los versos coránicos –donde se pude ver la raíz semántica de ‘Yihad’ (j-h-d) – necesita una aclaración.

Es más que obvio que el momento de ‘choque de civilizaciones’ actual facilita una interpretación bélica. Al mismo tiempo, las secuelas del ataque del 11-S llevadas a cabo por el poder occidental –en particular contra Irak en 2003– desató una respuestad defensiva Islámica, especialmente cuando las “armas de destrucción masiva” resultaron ser una simple invención.

De todos modos, si hoy en día es fácil para los musulmanes yihadistas interpretar violentamente ciertos pasajes del Corán, éstos son pocos, limitados y no siempre fáciles de interpretar, sobre todo en un texto de 1.400 años de antigüedad. Utilizo la pañabra ‘texto’ y no ‘revelación’ ya que el siguiente análisis no busca de ninguna manera crear una relación entre la revelación de Allah (Wahi- Ilham) y la violencia religiosa, sino explorar algunos versos que fueron colocados en la historia, como libro, por primera vez por el tercer califato de ‘Othman Ibn ‘Affan (574-656) y en su mayoría vocalizados 70 años más tarde.

El Corán tiene 114 capítulos de diferente extensión (sura), con un total de 6.2236 versos. La palabra ‘Yihad’ puede asumir una actitud violenta en unos 65 o 70 versos y todos ellos fueron profetizados durante la fase de Medina, cuando el profeta Mahoma ya era el ‘Comandante en jefe’ de una comunidad religiosa, un aspecto muy importante desde el punto de vista histórico-crítico.

El problema de interpretación de estos versos tiene que conectarse directamente con la actitud conductista de los terroristas islámicos y los exegetas extremistas que, en parte, retratan los versos anteriores de forma literal con intereses ideológicos, propagandísticos y económicos. Por ejemplo, es como la II Enmienda de la Constitución de EE.UU que permite a los ciudadanos americanos portar armas y fue introducida en 1791, cuando las armas tenían una capacidad de matar infinitamente menor que las de hoy en día. Sin embargo, los intereses económicos –más que los derechos de defensa propia de los estadounidenses– continúan causando  miles de muertes por año hoy por hoy. En este caso, argumentamos a favor de una Constitución de Estado Democrático firmada en el siglo XVIII; en el otro, la ‘palabra de Dios’ hecha texto en el siglo VII en la Península Arábiga.

En ambos casos se necesita adoptar un análisis histórico-crítico en el mundo contemporáneo.

Terrorista del Estado Islámico

Así, si la sura IX, 29 dice: “Combatid contra aquellos que no crean en Allah ni en el Último Día, no hagan ilícito lo que Allah y Su mensajero han hecho ilícito y no sigan la verdadera práctica de Adoración, incluso si han recibido el Libro (cristianos, judíos y sabeos), hasta que paguen la yizia (impuesto para los no-musulmanes) con sumisión y aceptando estar por debajo”. Este verso es, ciertamente, una expresión de la actitud de lucha contra los no creyentes y la gente del Libro (cristianos, judíos y sabeos) pero, al mismo tiempo, enfatiza en la posibilidad de pagar un impuesto de sumisión para preservar las propiedades y la salud. Esta práctica ya se utilizaba en los imperios Bizantino y Sasánida en la antigüedad.  Al mismo tiempo, este verso aclara la necesidad de distinción entre aquellos que no creen en Allah (Dios en árabe) y La gente del Libro contra quienes se prescribe la yizia y contra quienes no hay tanta violencia (si pagan).

Otro verso, el IX, 123, afirma: “¡Vosotros que creéis! Combatid contra los incrédulos que tengáis al alcance, y que encuentren dureza en vosotros. Y sabed que Allah está con los que cumplen con Su deber”. Aquí los no creyentes, al contrario que la gente del Libro citada arriba, deben ser considerados como los árabes politeístas de Hiyaz (región de la Península Arábiga), la región de la Meca y de Medina,  por las que el Islam se expandió al inicio, durante la fase profética (610-632), particularmente contra la ciudad de origen de Mahoma.

Finalmente, otro verso relevante es el XLVIII, 20: “Allah os ha prometido numerosos botines (de guerra) que obtendréis de los infieles vencidos…”. Esto nos lleva al concepto inicial de Yihad (siglo VII) que no estaba unido a una guerra defensivo-ofensiva contra un enemigo, sino conectada, en general, con el concepto de incursión y saqueo, muy común en el estilo de vida de los árabes beduinos.

Para terminar de confirmar este lado interpretativo hay algunos versos del Corán (XII, 2; XIII, 37; XVI, 103; XIX, 97 etc.) que declaran: “Lo hemos hecho descender como una recitación árabe para que quizás entendáis” (XII, 2). Confirman el hecho de que la expansión militar del Islam que siguió a la muerte del profeta Mahoma no estaba prevista, en relación con la presencia de diferentes tierras en las que el árabe no era la lengua oficial. Estos versos enfatizan que la revelación divina está en árabe porque  eran los destinatarios de este mensaje.

La interpretación fuera de contexto del Corán que hay hoy en día –como ocurre con la II Enmienda de la Constitución de EE.UU– es, lógicamente, una conclusión confirmada por la ideología propagandística de aquellos que promueven la Guerra Santa contra “los nuevos cruzados y sionistas”. Al mismo tiempo, la política externa posterior al 11-S de algunos países occidentales, ha sido ciertamente antidemocrática y beligerante.

Pensando más allá del número de víctimas del terrorismo islámico, los datos muestran que el 90% de ellos son musulmanes. Además, el advenimiento y la derrota militar del ‘Califato’, ahora en curso, debe llevarnos a refelxionar. Si uno de los mayores problemas de la actualidad es la interpretación violenta de algunos versos del Corán por algunos exegetas islámicos –árabes europeos combatientes que decidieron ir a Irak y Siria–, personas sin herramientas e ignorantes de un choque que se burla de ellos no solo una vez, sino dos: primero, convirtiéndoles en carne de cañón de una clara derrota y, también, por la incapacidad de vislumbrar que, detrás de quienes les han armado y montado en todoterrenos para luchar contra el ‘Califa’, están las mismas personas: árabes de sangre, europeos en el estilo de vida, contra los que ideológicamente pretenden luchar. La ilusión propagandística propone un cambio radical en el estilo de vida de los yihadistas contemporáneos a través de un viaje de violencia ciega recubierta de anti-globalización, puritanismo islámico y enfoques conductuales antisociales.

El mayor problema no es la globalización o la sociedad europea interreligiosa, ambas son una expresión de su bien establecida propaganda en una ideología neo-wahabista y exclusivista. Se ha reportado históricamente que los momentos de mayor nivel de poder económico y militar de los imperios islámicos en los inicios de la Edad Moderna –durante la época Otomana– coincidieron con los mayores niveles de integración de sociedades islámicas no musulmanas.

 

Quran and Jihad. A violent religion or the violence within one religion?

Author: Marco Demichelis, Marie Skłodowska-Curie Fellow within the ‘Religion and Civil Society’ project

If one were to ask European middlebrow citizens today about Jihad, they would argue with the common translation of “Holy War”; on the contrary, if we asked the same of Muslims, the answers could be very different: from the personal everyday commitment to fighting against sin, to the inner effort to improve themselves, from a defensive war against external attacks, to the extremist interpretation of fighting against every kind of un-Islamic behaviour.

However, if this term has today become synonymous with religious violence, the complexity of the hermeneutical understanding of the Quranic verses in which the Semitic root of Jihad (j-h-d) can be seen, needs a clarification.

It is exceedingly obvious that the contemporary “Clash of Civilization” age facilitates a warlike interpretation. At the same time, the aftermath of the 9/11 terrorist attack, carried on by Western powers, in particular, against Iraq in 2003, triggered off an “Islamic” defensive response especially when the “smoking guns” were simply made up.

Anyway, if today, it is easy for Muslim jihadists to interpret certain passages of the Quran, the latter are few, limited and not always easy to understand, in particular in a text of 1400 years ago. I used the word “text” and not “revelation” because the following short analysis is not meant in any way to create a relationship between Allah and its revelatory – inspiration (Wahi- Ilham) with religious violence, but to explore some verses that are placed in History, as a book, for the first time by the Third Rightly Guided Caliph, ‘Othman Ibn ‘Affan (574-656) and mostly vocalized at least seventy years later.

The Quran has 114 chapters of varying lengths (sura), for a total of 6,236 verses; between 65 and 70 of these are verses in which the word Jihad can assume a violent attitude; finally, all of them, were prophesied during the Medinan phase, when the Prophet Muhammad was already the “Commander in Chief” of a religious community, a relevant aspect from a historical-critical point of view.

The problem of interpretation of these verses needs to be directly connected with the behavioural attitude of Islamic terrorists and extremist exegetes who partially portrayed the above verses in a literal way for ideological, propagandistic and economic reasons. To give an example, it is like the II Amendment of the United States Constitution which allows US citizens to keep and bear arms and was adopted in 1791 when weapons had a decidedly different capacity of mortality from today; however, economic interests, more than US citizens’ self-defence rights, continue today to cause thousands of deaths per year. In this case, we argue about a Democratic State Constitution drawn up in the 18th century, on the other hand, a “word of God” made into a text, in the 7th century in the Arabia Peninsula.

A modern Arabic Quran with Persian translation in Iran.

In both cases a historical- critical analysis is necessary to adopt both, in the contemporary world.

So, if Quran IX, 29, says: “Fight those who believe not in Allah not the last day, nor hold that forbidden which hath been forbidden by Allah and his apostle, not acknowledge the religion of truth even if they are the people of the book, until they pay the Jizya (the protection tax for non -Muslims) with willing submission, and feel themselves subdued.”, this verse is certainly an expression of the fighting attitude against disbelievers and people of the book (Christians, Jews, Sabeans), but at the same time, emphasizes the possibility of paying a tax of submission to preserve properties and health. This praxis was already in use in the Byzantine and Sassanid empires in late antiquity. At the same time, this verse clarifies the necessary distinction between those who believe not in Allah (God in Arabic) and the People of the Book for whom the Jizya is prescribed and against whom there is not such violence (if they pay).

Another verse, IX, 123, argues: “O ye who believe! Fight those of the disbelievers who are near to you, and let them find harshness in you, and know that Allah is with those who keep their duty (unto Him).”, in which the disbelievers, on the contrary to the above People of the Book, are to be considered the Arab polytheists of Hijaz, the region of Mecca and Medina, in which at first, Islam expanded during the Prophetic phase (610-632), in particular against Muhammad’s hometown. Finally, another relevant verse is XLVIII, 20: “Allah promises you much booty (spoils of war) that you will capture from the defeated infidels…” which brings us face to face with the initial (7th century) concept of Jihad which was not linked with a defensive – offensive war against an enemy, but generally connected to the concept of raid and pillage, very common in the Arab Bedouin lifestyle.

To confirm this interpretative side, there are some Quranic verses (XII, 2; XIII, 37; XVI, 103; XIX, 97 etc.), which state: “We have sent it down as an Arabic Quran so that you (people) may understand” (XII, 2), confirming the fact that the Islamic military expansion which followed the death of the Prophet Muhammad was not foreseen, in relation to the presence of different lands in which Arabic was not the official language. These verses emphasize that the revelation of God is in Arabic because they were the recipients of this message.

The out-of-context interpretation of the Quran today, as for the II Amendment of the US Constitution, is logically a conclusion which is confirmed by the propagandistic ideology of those who propose a Holy War against the “new Crusaders and Zionists”; at the same time, the post 9/11 Foreign Policy of some Western countries has been certainly un-democratic and belligerent.

Thinking moreover of the number of victims of Islamic terrorism, clear data underlines that 90% of them are Muslims, furthermore, the advent and the on-going military defeat of “the Caliphate” should lead us to reflect that if one of the main problems today is the violent interpretation of a few Quranic verses by some Islamic exegetes, European – Arab foreign fighters who decided to go to Iraq and Syria, are ignorant tools of a clash that mocks them not once, but twice: turning them into cannon feed towards a clear defeat from the beginning, but also the inability to glimpse that behind those who have armed and placed them on new 4×4 vehicles to fight for the “Caliph”, are the same: Arabs in blood, Western in the lifestyle, that ideologically they claim to fight. The propagandistic illusion of a radical change in the lifestyle of contemporary jihadist through a journey of blind violence is covered up by anti-globalism, Islamic puritanism and anti- social behavioural approaches.

The main problem is not globalism or European inter-religious society, both are the expression of a propaganda well established in contemporary Neo-Wahhabite exclusivist ideology. It is historically reported that the highest level of economic and military power of Islamic empires in the early modern age, such as, for example, during the Ottoman era, coincided with the highest level of integration of Islamic – not Muslim societies.

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